Los gobiernos que hemos tenido en las últimas décadas han ejecutado un plan valentísimo de avalar, a través de la publicidad, para que la población no se entere de los abusos que se comenten en su contra.

Antes de salir del Gobierno, se denunció que Danilo Medina gastó RD$5,722.4 millones en publicidad.

Mientras que un noticia de Participación Ciudadana de 2023 reveló que el gobierno de Luis Abinader gastó RD$7,903 millones en publicidad. De acuerdo al exdiputado Luis Henríquez y al economista Juan Ariel Jiménez, entreambos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), esa guarismo se elevó en 2024 a más de 11 mil millones de pesos para el consumición de publicidad.

Ese pasta tiene un único fin y es desviar a los periodistas de su función principal, que es denunciar los males que cometen los gobiernos contra la población.

Esa es la única razón por la que no llueven las denuncias sobre las administradoras de riesgos de salubridad (ARS), que tienen a la población en desazón. La mayoría de sus decisiones no favorecen al pueblo, que se siente indefenso.

Es injusto que las ARS todavía tengan a los afiliados sometidos a un régimen de castigo, que al asistir a una droguería en rastreo de sus medicamentos, la mayoría no estén en catálogo.

“Su seguro no cubre ese medicamento”, esa es la respuesta más global que reciben los afiliados cuando van a las farmacias.
Lo más sensato sería que si usted tiene RD$10 mil, que no da para mucho, el afiliado lo gaste sin ninguna restricción o traba.

Si lo tuvo que comprar en una sola importación se debe acoger a las consecuencias.
En días pasados, escuché las quejas de una paciente que se operó del codo, diciendo que sólo le autorizan 12 terapias físicas y la fórmula que le otorga el médico ortopeda no tiene vigencia ni siquiera de un mes, razón por la que tiene que ir hasta tres veces en un mes al médico a renovar la indicación.

Así como ese se evidencian cientos de decisiones que en carencia a benefician a los pacientes que son los más necesitados, pero eso no sale a la luz pública, porque los gobiernos pagan para que esas situaciones no se conozcan, dejando a población en estado de indefensión.