Concluidos los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, la atención del movimiento altanero dominicano desplaza ahora su atención cerca de el Comité Olímpico Dominicano (COD), donde se abre una carrera por la presidencia con al menos siete aspirantes, viejas alianzas fracturadas y, hasta el momento, ningún dirigente con el parcialidad suficiente para afirmar el control de la estructura.
La competencia tiene como protagonistas a dirigentes que durante los últimos primaveras han ocupado posiciones relevantes interiormente del movimiento federado. El coetáneo presidente del COD, Garibaldy Bautista, se ha mantenido prudente y no ha desarrollado públicamente una campaña electoral abierta, aunque en el hábitat altanero se da por descontado que buscará permanecer al frente de la institución por un nuevo período.
Distinta ha sido la aspecto del secretario universal, Luis Chanlate, quien durante meses previos ha mantenido activas sus aspiraciones de convertirse en el próximo presidente del organismo.
A ellos se suman William Ozuna (presidente de la Federación de mancuerna), Edwin Rodríguez (presidente de la Federación de Gimnasia), José Manuel Ramos (presidente de la Federación de Ecuestre), José Mera (presidente de la Federación de Tiro al Plato) y Gilberto García (presidente de la Federación Dominicana de Judo), configurando una carrera que, por la cantidad de aspirantes y las divisiones existentes, luce abierta en esta etapa auténtico.
De aliados a competidores
Uno de los medios que añade maduro interés al proceso es que varios de quienes ahora competirán entre sí llegaron juntos a las elecciones anteriores.
Bautista, Chanlate, Mera y Ramos formaron parte entonces de un mismo monolito electoral. Esa alianza consiguió el control del COD de forma precaria, pero con el paso del tiempo se fragmentó y algunos de sus principales integrantes desarrollaron proyectos propios.
La ruptura coloca ahora a antiguos compañeros frente a frente y, por el momento, existen pocas señales de que ese liga pueda recomponerse en torno a una candidatura única.
La situación podría convertirse en uno de los factores determinantes de las elecciones. La dispersión de las fuerzas que llevaron a Bautista a la presidencia obliga a cada pretendiente a construir nuevas alianzas y apañarse respaldo entre federaciones que anteriormente podían considerarse parte de un mismo espacio.
El antiguo monolito
En el otro flanco asimismo hay fragmentación, pero sin laceraciones palpables.
Gilberto García, Edwin Rodríguez y William Ozuna pertenecieron al monolito que compitió contra el liga que finalmente ganó las elecciones anteriores. Los tres tienen ahora aspiraciones presidenciales, pero, a diferencia de lo ocurrido entre los integrantes del sector gobernador, hasta el momento sus proyectos individuales no han provocado una ruptura pública entre ellos.
La capacidad de los distintos sectores para negociar, reagruparse y eventualmente concentrar votos aproximadamente de determinadas candidaturas probablemente incidiría de forma relevante en el proceso.
Una alternativa de federaciones
La lucha por el control del COD tiene características muy particulares. No se prostitución de una alternativa abierta al divulgado ni determinada por popularidad fuera del movimiento deportivo. El poder reside fundamentalmente en las federaciones deportivas nacionales y en los dirigentes con capacidad para construir acuerdos interiormente de ellas.
Por eso, más que una campaña de exposición pública, los próximos meses estarán marcados por conversaciones, reuniones y búsqueda de respaldos entre los diferentes sectores del deporte federado.
En ese contorno, prácticamente todos los aspirantes llegan con fortalezas, relaciones y primaveras de billete en el movimiento altanero, pero ningún parece contar todavía con una estructura suficientemente amplia como para considerarse predilecto.
