
Las estadísticas son preocupantes: el 53% de los adolescentes en República Dominicana tiene llegada a contenidos sexuales en radio y el 41% acepta o agrega extraños a sus redes sociales. Estas cifras, de UNICEF y publicadas esta semana por el diario El Caribe, refuerzan la preocupación popular -pública, aunque a algunos no les guste- sobre cuántos hacen un uso ladino, excesivo, perverso e valeverguista de las redes sociales, causando más daños que beneficios. .
Utilizando las redes sociales para difundir mentiras, insultos y acusaciones falsas para cobrar opiniones, molestar y chantajear, que buscan destruir honores y reputaciones, estas perversidades se combinan contra niños, adolescentes y jóvenes, exponiéndolos a los peligros que genera la incitación. al sexo desenfrenado, a la pornografía, a las drogas, a la violación, a la degeneración e incluso a la homicidio.
Los padres son en gran medida responsables de poner a los niños en esta radio de peligro. Les compran tabletas y teléfonos móviles, y les dan llegada a ordenadores para 'entretenerlos' en una batalla valeverguista. El caso Esmeralda -hace unas semanas en Higüey- deja un reguero de nubarrones -sin que se haya hecho una reconstrucción definitiva de los hechos- que detallan un evidente descontrol de todos los escenarios donde se ubica el mortal episodio: el hogar, la escuela. , en radio.
