Audi tiene una larga trayectoria en el deporte motor. La casa de Ingolstadt, ciudad bávara distante a 70 kilómetros de Múnich, comenzó su billete oficial de taller en 1982 con su presentación en el rally mundial. Desde entonces, la marca de los cuatro anillos participó en distintas disciplinas del automovilismo con un resultado global: ganó en todas.

Obtuvo dos títulos de pilotos y otros dos de equipos en rally. En 1990 comenzó su software de pista en el DTM (turismo teutónico), categoría en la que consiguió ocho coronas de constructores y diez de corredores hasta su retiro en 2020. En Fórmula E celebró una vez entre las escuderías (2017-2018). En la mítica Pikes Peak venció en cuatro ocasiones (1984-1987). En el mundo de la resistor se convirtió en uno de los fabricantes más exitosos de la historia al cobrar 13 ediciones de las 24 Horas de Le Mans. En 2022 debutó el software Dakar, participó en tres ediciones y logró el triunfo con Carlos Sainz en 2004, convirtiéndose en el primer transporte eléctrico en cobrar el raid más duro del mundo. En análogo palmarés faltaba poco prócer: Fórmula 1.

Finalmente, Audi desembarcará este año en la máxima categoría del automovilismo y, como en cada software iniciado, los cuatro anilos irán por todo. Aunque al hurgar en la historia, la marca alemana ya tuvo billete en Grandes Premios durante la término del 30 del siglo pasado. Por aquellos primaveras, en Europa se realizaban las temporadas de Grand Prix, la prehistoria de la F1. Se trataba de competencias organizadas por diferentes países europeos (Francia, Alemania, España, Gran Bretaña, Mónaco, entre otros) que no estaban bajo la coraza de ningún campeonato. En la término del 30 había dos marcas alemanas que dominaban: Mercedes-Benz y Auto Unión, la semilla que se convertiría en Audi poco posteriormente.

Los germanos contaban con el apoyo financiero del Estado teutónico que comandaba Adolf Hitler. La propaganda Nazi manejada por Joseph Goebbels buscaba marcar la supremacía alemana en cualquier arista. Por eso, Hitler, con el objetivo de encandilar a los propios y someter a los ajenos, apostó esforzado por sus fábricas. De hecho, fue el mismo Führer quien encabezó la presentación del equipo Auto Union de 1934 frente a la Cancillería del Reich en Berlín, con Hans Stuck como uno de sus pilotos.

El inicio de la Segunda Guerra Mundial, el 1º de septiembre de 1939 con la invasión alemana a Polonia, puso en pausa al deporte motor. A su envés, tras el final del conflicto belicoso, Auto Union y Mercedes no retornaron los Grand Prix porque sus plantas estaban colaborando en la reconstrucción del país. Las Flechas de Plata volverían en 1954, ya bajo la era de F1 nacida en 1950, pero Audi nunca lo hizo.

Hoy, todavía en Berlín y bajo un contexto completamente diferente, Audi se presentó oficialmente para su presentación completo en Fórmula 1, con Nico Hülkenberg y Gabriel Bortoleto como pilotos. Es el final de un camino de trabajo y crecimiento que comenzó en 2022, cuando se realizó el pomposo anuncio del desembarco de los cuatro anillos en F1 con la transacción de Sauber. En el medio, la crisis que envolvió a VW (la matriz de Audi) puso en alerta el tesina. La marca de Ingolstadt descabezó la cúpula del plan flamante en julio de 2024. Andreas Seidl fue removido de su cargo de director militar y Oliver Hoffmann de su puesto de presidente de consejo de despacho. Los alemanes recurrieron a Mattia Binotto, excapo de Ferrari, para hacerse cargo del timón y llegó Jonathan Whatley, exdirector deportivo de Red Bull, para ser director, primero de Sauber y, desde ahora, Audi.

La atrevimiento de principiar en 2026 por parte de los cuatro anillos fue para coincidir con el inicio de la nueva era técnica de F1. Las cartas están echadas. En 2025, extremo año como Sauber, la escudería dio un buen brinco competitivo y puso por primera vez en el podio al experimentado Hülkenberg. En Australia, el 8 de marzo, será otra historia. El equipo ya será rebautizado y habrá que ver quién dio en la tecla con el reglamento nuevo para sacar una superioridad original que puede ser crucial al clausura del año. Eso sí, Audi, como marca su historia, llegó para cobrar. Y así lo dijo Gernot Döllner, CEO de la marca: “No nos unimos solo para participar, nos unimos para ganar”.

“No veo la hora de manejarlo. Es hermoso. Es una oportunidad única poder participar de un proyecto así y tener la posibilidad de dejar un legado que quede en la historia”, dijo Bortoleto sobre el atmósfera. El brasileño anotó 19 puntos en su temporada rookie en F1 en 2025 con Sauber y volvió a poner a Brasil en el Mundial a tiempo completo desde el retiro de Felipe Massa.

Hülkenberg volverá a ser parte como titular de un equipo oficial de taller posteriormente de siete primaveras, cuando fue desvinculado de Renault al clausura de 2019. “Tras muchos años en el paddock de la Fórmula 1, uno aprende a distinguir entre ambición y capacidad. Lo que siento hoy aquí es una profunda seriedad y una energía increíble que distingue a este equipo. Somos un auténtico equipo de fábrica con una visión clara y a largo plazo, respaldada por inmensos recursos y una experiencia de primer nivel. Para un piloto, la idea de estar con Audi desde el inicio de su trayectoria es excepcionalmente emocionante. Llegué a este proyecto en 2024 y estoy muy contento de este comienzo. Tenemos la oportunidad de construir algo muy especial juntos y estoy deseando que este coche salga a la pista en Melbourne”, comentó el teutónico.

Antes que los pilotos, Binotto dejó su mensaje claro: “Estamos apenas al principio de nuestro viaje. Es un punto de partida. Somos conscientes de que nos esperan muchos retos, pero también creo que, por otro lado, estamos preparados. Estamos listos para afrontar ese reto. Estamos listos para crecer, construir y seguir aprendiendo. 2026 trae nuevas regulaciones, un chasis nuevo y un sistema de propulsión completamente nuevo. Y creo que, desde el punto de vista de la ingeniería, ha sido un reto fascinante hasta ahora. Y lo que viene será aún más fascinante”.