Estos parecían los New York Knicks de la primavera pasada, no los de la semana pasada.

Tras ir perdiendo por 13 puntos al final del primer cuarto, superaron a los Detroit Pistons por 63-25 en los dos cuartos siguientes, plasmando en el grabador el tipo de resultados abultados que repitieron en varias ocasiones durante su camino con destino a el campeonato de la NBA.

El martes por la indeterminación, vencieron a los Pistons, que hasta entonces estaban invictos, por 111-97, logrando así su primera conquista tras comenzar la temporada con tres derrotas consecutivas.

“En este partido tuvimos más buenos momentos en general que en los tres primeros, y por eso conseguimos la victoria”, dijo el preparador Mike Brown.

Los Knicks comenzaron la temporada con tantas derrotas en tres partidos como las que tuvieron en 19 partidos durante los playoffs. Terminaron con un movimiento de 16-3 y establecieron un récord de la anciano diferencia de puntos de un equipo en una postemporada.

Regresaron esta temporada con derrotas frente a Filadelfia, Boston y Orlando, y con otra derrota el martes se habrían unido a los Celtics de 1969-70 como los únicos campeones vigentes en perder sus primeros cuatro partidos.

Eso ocurrió posteriormente de que el miembro del Salón de la Fama, Bill Russell, se retirara tras la ráfaga de 11 títulos de los Celtics en 13 primaveras. Estos Knicks recuperan a sus cinco titulares, liderados por el MVP de las Finales de la NBA, Jalen Brunson, y su compañero All-Star Karl-Anthony Towns, pero no habían estado rindiendo al nivel esperado.

Los Pistons, que vencieron fácilmente a los Knicks en los tres encuentros de la temporada regular 2025-26, se adelantaron 38-25 ayer de que Nueva York los limitara a 12 puntos en el segundo cuarto.

“Creo que hicimos un gran trabajo, como dije, recuperando la intensidad física, con mucha energía en el juego, luciendo más como el año pasado”, dijo Towns. “Pero aún tenemos mucho que mejorar y mañana será otra oportunidad para ponernos a prueba y seguir mejorando”.

Towns terminó con 27 puntos y 20 rebotes, pero los Knicks no encontraron su ritmo hasta que Brunson empezó a aventajar su mala ráfaga de principios de temporada. Llegó al partido con un 39% de hallazgo en tiros de campo y solo anotó 1 de 9 en la primera medio, pero encestó sus tres primeros tiros en el tercer cuarto para iniciar una ráfaga de 11-0 que convirtió una delantera de un punto al refrigerio en una delantera de 62-50.

“Solo intentaba hacer cosas para ayudar a mi equipo y las cosas mejorarán con el tiempo”, dijo Brunson.

Aunque solo anotó 5 de 18 tiros, terminó con 23 puntos y siete asistencias. Mikal Bridges, quien promedió 3.3 puntos y falló los 10 triples en los primeros tres partidos, anotó 4 de 8 desde la semirrecta de tres puntos y sumó 12 puntos.

Los Knicks llegaron al día últimos en la confederación con un promedio de 101.7 puntos por partido, pero a Brown le preocupaba más que incluso estuvieran entre los últimos en ritmo de repertorio y que necesitaran juguetear más rápido. Una mejor defensa para suscitar más oportunidades en transición ayudó en ese sentido el martes.

Nueva York invitado Chicago el miércoles para completar un doblete consecutivo. Brown advirtió que los Knicks tendrán altibajos a lo prolongado de la temporada, ya que buscan alcanzar su mejor nivel en los playoffs, tal como lo hicieron la temporada pasada.

“¿Entonces está solucionado? No, no está solucionado. En realidad, nada está solucionado”, dijo Brown. “Lo que nos demuestra esta noche es que somos más que capaces si nos lo proponemos, y en eso es en lo que debemos seguir trabajando”.