La proceder de Aaron Ashby en esta postemporada no sólo ha sido fundamental para el éxito de los Cerveceros, sino que asimismo ha sido histórica.
Con dos innings perfectos el martes en el Juego 4 de la Serie Mundial, Ashby extendió a 18.0 su jugada de entradas sin permitir carreras en estos playoffs, superando a Andrew Miller con la decano cantidad para un relevista en una sola postemporada, según Elias Sports Bureau.
Ashby was NOT cheated on this throw to 1st for the out. https://t.co/f7QaBE0Kqn
— FOX Sports: MLB (@MLBONFOX) October 28, 2026
Enfrentando la parte más peligrosa de la adscripción de Tampa Bay en el noveno episodio de un partido empatado 2-2 en el Tropicana Field, Ashby llevó la cuenta al mayor frente a Jonathan Aranda ayer de poncharlo sin tirarle con un sinker de 98.3 millas por hora en la parte disminución de la zona de strike. Luego provocó rodados de Junior Caminero y Liam Hicks para fijar el primer armonía de Serie Mundial que se extendía a entradas extras desde el Juego 7 del año pasado. Después de que los Cerveceros se fueran en blanco en la parte incorporación del décimo capítulo, Ashby regresó al montículo para extender su jugada por otro inning.
La jugada más larga sin permitir anotaciones en la historia de la postemporada, sin importar el rol del tirador, fue de 33.1 entradas, establecida por el cerrador de los Yankees, Mariano Rivera, entre 1998 y el 2000. La seguidilla de Miller en una sola postemporada formó parte de una jugada que abarcó tres playoffs y 24.1 innings, culminando con una prisión de 16 episodios sin permitir carreras para Cleveland en el 2016.
No hace mucho tiempo, Ashby parecía un candidato poco probable para romper el récord de Miller. Considerado un prospecto abridor de los Cerveceros, Ashby tuvo dificultades para establecerse ayer de perderse toda la temporada del 2023 correcto a una cirugía en el hombro. La descuido de resultados tras su regreso, incluida una efectividad de 8.04 con Triple-A Nashville la temporada próximo, llevó a los Cerveceros a convertirlo en relevista.
Durante las últimas dos temporadas, Ashby ha brillado en ese rol, registrando una efectividad de 2.71 en 118 presentaciones. Sin incautación, su mejor lectura ha surgido en la postemporada. Después de una serie de actuaciones poco exitosas al eclosión de su carrera, incluida una tan nuevo como octubre pasado, Ashby se ha transformado en un relevista dominante en los playoffs. Además de exhalar acertadamente, ha trabajado con frecuencia, incluso aportando múltiples entradas en noches consecutivas en algunas ocasiones. Eso le ha permitido acumular una extensa jugada sin permitir anotaciones a lo dispendioso de este mes.
En una época en la que los equipos dependen de sus bullpens más que nunca, conseguir poco así puede resultar más difícil que nunca. La mayoría de los relevistas pierden efectividad una vez que los rivales los han enfrentado dos, tres, incluso cuatro o cinco veces en una serie de siete juegos. Pero ése no ha sido el caso de Ashby. Al menos, no en esta postemporada.
«Está atravesando una de esas rachas en las que simplemente se siente bien, todo le sale como quiere y uno trata de aprovechar eso durante el mayor tiempo posible», expresó Miller. «Ahora mismo, si está cansado, probablemente ni siquiera lo siente. Su mecánica está funcionando. Toma una pelota, su ritmo es el adecuado y sabe lo que está haciendo».
A principios de esta Serie Mundial, Ashby confirmó precisamente eso al explicar cómo ha conseguido sacar más de tres outs en todas sus presentaciones de esta postemporada, ileso una. En tres ocasiones, consiguió cinco outs y regresó al día próximo para exhalar nuevamente.
«Siento que hemos construido una base sólida a lo largo de esta temporada para poder manejar esa carga de trabajo, salir todas las noches y hacer eso», señaló Ashby. «No necesariamente siento cansancio ni fatiga en la postemporada. Cuando el público está tan metido en el juego como lo está, es bastante fácil sentirse suelto».
Según Miller, esos mismos factores fueron fundamentales durante su propia jugada con Cleveland en el 2016. Su seguidilla finalmente terminó cuando Dexter Fowler, de Chicago, quien enfrentaba a Miller por tercera vez en cuatro juegos, conectó un jonrón para rasgar el octavo inning del Juego 4 de la Serie Mundial.
Antes de que eso ocurriera, Miller aprovechó el ritmo de los días de refrigerio habituales de la postemporada para recuperar su cuerpo. También sacó provecho de las descargas naturales de adrenalina que se producen en los partidos de octubre, adicionalmente de contar con un poco de suerte. A menudo, a lo dispendioso de una temporada extensa, los lanzadores se despiertan sin sentirse al 100 por ciento, sin importar cuán cuidadosamente hayan preparado sus cuerpos.
«Ahora mismo», comentó Miller, «tengo la sensación de que [Ashby] se despierta todos los días sintiéndose bastante bien».
Tomado de MLB.com (Anthony DiComo).
