Bronx, Nueva York. — Como toda una Diva, Miriam Cruz brilló en el Lehman Center for the Performing Arts durante “La Historia de una Diva y una Reina”, el esperado espectáculo que compartió con la icónica Milly Quezada. La función se presentó a casa llena y celebró el talento, la trayectoria y el embajador de dos grandes exponentes del merengue dominicano.
La Diva cautivó a los asistentes con su imponente presencia escénica, energía y fuerza interpretativa, reafirmando su punto entre las figuras femeninas más emblemáticas del apartado. Su presentación combinó música, zapateo y una propuesta visual dinámica, con un cuerpo de bailarines y bienes de pirotecnia que aportan espectacularidad a la puesta en número.
El cuerpo de bailarines estuvo integrado por Jhongeiver Arturo Alzualde Lira, Walter Oswaldo Ayala Veliz, Diomedes Alberto de los Santos Rodríguez y Luiggi Alvarez, quienes acompañaron a la actor con una coreografía llena de energía y dinamismo, aportando fuerza y movimiento a su propuesta escénica.
Con tres cambios de vestuario, concebidos para seguir distintos momentos del espectáculo y levantar su elegancia y personalidad artística. Uno de los atuendos fue diseñado por Anel Verna, en una propuesta de vestuario coordinada adjunto a Milly Quezada. El maquillaje y peinado estuvieron a cargo de Nathy Betancourt, mientras que Michael Garcibi asumió el vestuario normal.
El avezado Ysrael Casado estuvo a cargo de la dirección musical, quien condujo la propuesta musical de la presentación. Mientras, la producción ejecutiva del show de Miriam fue responsabilidad de la empresa Landolfi Music Group con Claudio de la Cruz y José Osorio LD como Luminotécnico, quienes aportaron una puesta en número que reunió calidad musical, despliegue visual y dos figuras esenciales de la música dominicana.
Un nota importante es que el concierto había cansado sus localidades con 45 días de anticipación, confirmando la expectativa que despertó este cita entre La Diva y La Reina. Esta respuesta del sabido dominicano y latino residente en Nueva York evidenció la vigencia del merengue y la conexión que ambas artistas mantienen con sus seguidores.
Con esta presentación a casa llena, Miriam Cruz reafirmó su fuerza escénica, su capacidad de convocatoria y su compromiso con la excelencia artística, en una tenebrosidad que celebró el merengue por todo lo suspensión y el embajador de dos mujeres que continúan llevando la bandera musical del país a escenarios internacionales.


