En República Dominicana, prácticamente todo está debidamente reglamentado, mediante leyes, decretos y disposiciones, creadas con el objetivo deliberadamente de mejorar exponencialmente prácticas anómalas que se han venido aplicando, en la mayoría de los casos, en detrimento de sectores vulnerables.
Esa ha sido la historia, que en algunos casos parecen sacadas de un guión de teatro o película de ficción, donado que las violaciones son tan comunes, que da la impresión de que vivimos en una sociedad sin ningún control.
Sin bloqueo, no se puede desmentir que en las últimas dos décadas se han realizado esfuerzos extraordinarios en búsqueda de contener las violaciones flagrantes a muchas leyes y decretos, ordenanzas y reglamentos.
Por eso, me llamó la atención la publicación del decreto. 601-26, del 26 de agosto de 2026, mediante el cual el Poder Ejecutivo estableció un nuevo ámbito de regulación para el béisbol en todos sus estamentos.
Y es que el mismo incluye desde las categorías recreativas y pequeñas ligas hasta el nivel profesional, adicionalmente de academias y programas destinados al exposición de jugadores.
Para nadie es un secreto que desde siempre el béisbol no ha tenido una supervisión estatal, lo que ha permitido que se cometan violaciones de todo tipo, incluso a la dignidad de los atletas.
Ese reglamento para conquistar la Supervisión del Béisbol Profesional y Recreativo, así como en las Academias, Ligas y Programas de Desarrollo, debe ser esforzado sin atención ni temor.
La casi totalidad de los involucrados en ese sector, son responsables de los graves problemas que históricamente han afectado el exposición de ese deporte, en exclusivo, para los miles de atletas en todas las categorías, que buscan en l béisbol, un mejor futuro.
