SANTO DOMINGO. – En un anuncio que marca un punto de inflexión en su trayectoria como líder de opinión digital, Santiago Matías reveló su firme intrepidez de eliminar el uso de expresiones soeces o «malas palabras» en sus transmisiones diarias a través de su plataforma «Alofoke» o red de canales de YouTube.

El comunicador, quien actualmente se encuentra en el proceso de cosecha de firmas para el gratitud de su ordenamiento política «Dominicanos Primero» en presencia de la Junta Central Electoral (JCE), reconoció la pobreza de transfigurar su vocabulario adecuado al enorme impacto y trascendencia de su contenido.

«Yo sí entiendo que yo, como llego a tantos millones de personas todos los días, (el uso de malas palabras) es poco preocupante, poco preocupante, escandaloso que tengo que cambiar», confesó Matías durante su intervención en el espacio radial «Politikal«, evidenciando una profunda autocrítica sobre la responsabilidad social que conlleva su influencia en los medios.

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Responsabilidad frente a la audiencia

Santiago Matías argumentó que el uso de este tipo de jerigonza es habitual en la vida cotidiana de gran parte de la población, señalando que «son palabras que utilizan el 80% de los dominicanos y eso no lo hace que sean personas malas». Explicó incluso que muchas de estas expresiones forman parte de los códigos informales de comunicación y saludos en los sectores populares del país. No obstante, admitió que el escena digital donde se desenvuelve exige un tipificado diferente adecuado a la presencia de un sabido sumamente verde y diverso, incluyendo a niños que consumen y siguen sus transmisiones.

Consciente de esta ingenuidad, el patrón de la comunicación aseguró que ha recogido una nueva disciplina mental para evitar ser provocado o sacado de sus casillas en los programas en vivo.

«Yo me puse en mi individuo de que no… yo le puedo afirmar de todo pero no llegaré a ese extremo», afirmó de modo tajante, comprometiéndose a sostener el control en sus próximas intervenciones.

La intrepidez ha sido catalogada por su equipo e interlocutores como una gran aviso para la opinión pública. Finalmente, el pretendiente político recalcó que su comportamiento verbal previo no lo define como un ciudadano nocivo, pero reiteró que el bulto de su audiencia obliga a un cambio de comportamiento en presencia de las cámaras:

«Eso no me hace mala persona porque el dominicano lo dice en un escena u otro, ahora yo lo digo en presencia de millones de personas, eso es lo que pasa».