Ucrania anunció sanciones destinadas a jalonar la difusión de la serie de animación inmaduro Masha y el Oso, que narra las aventuras de una pupila y un plantígrado, por considerar que es un transporte de propaganda rusa entre los más pequeños. Kiev considera que la serie constituye una utensilio de poder cultural en manos de Moscú y contribuye a proyectar una imagen positiva del país, ya que el oso pardo es un símbolo utilizado con frecuencia para representar a Rusia.

“Ucrania impuso sanciones contra los productores y distribuidores de la serie de animación rusa Masha y el Oso”, afirmó el viernes su ministra de Cultura, Tetiana Berejna. “La propaganda rusa no tiene cabida en las pantallas de los niños, ni en Ucrania ni en ningún otro lugar del mundo”.

Según ella, estas medidas crean “una base legal para bloquear este contenido en Ucrania” y para pedir “a las plataformas internacionales que restrinjan su monetización y difusión”. Las sanciones adoptadas por Ucrania afectan, entre otros, a los creadores rusos de la serie y a su estudio, según el decreto publicado el jueves por la indeterminación por la presidencia ucraniana. El documento sostiene que la serie “transmite narrativas prorrusas disfrazadas de contenido infantil” y genera ingresos fiscales para el país vecino.

A finales de junio, Ucrania ya había protestado por la adquisición por parte de Netflix de los derechos de dos nuevas temporadas y la ampliación de su atrevimiento para esta serie de animación. La serie, estrenada en 2009 por el estudio ruso Animaccord, asimismo se emite en cadenas de televisión de todo el mundo y está adecuado en YouTube.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, interrogado el viernes sobre estas sanciones, respondió que “Ucrania declaró la guerra a los dibujos animados”. “Masha y el Oso conquistaron al mundo entero” y solo promueven “las mejores cualidades humanas”, aseguró.

Ucrania, que combate la invasión rusa a gran escalera desde 2022, intenta jalonar la influencia cultural de Rusia promoviendo su salvedad de ámbitos como el deporte, el cine y el arte. Los ucranianos se alejaron de las películas, series, libros y músicas rusas, que hasta entonces ejercían una influencia considerable en el país. Fuente: AFP