Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
A nadie le ha quedado un cumbre de duda de que los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026, han sido los más espectaculares celebrados en la centenaria historia de ese evento.
El éxito ajustado por la finalizada lectura, debió constituir un incentivo para que otros países automáticamente, se interesaran en conseguir la sede de los XXVI, programados para realizarse en los próximos cuatro primaveras.
Espectáculos deportivos con esa trascendencia, se han constituido en un freno efectivo a los reclamos sociales, que tan de moda están hoy presentes en Centroamérica y el Caribe.
Conociendo esa verdad, de que los deportes son un medio de control, muchos gobiernos recurren a ser sede de ese tipo de espectáculos.
Llama la atención, que oficialmente ningún país ha mostrado hasta ahora, auténtico interés para su próximo montaje, a pesar de que Luisín Mejía, presidente de Centro Caribe Sports, entidad rectora de esos juegos, dijo en su muy emotivo discurso de clausura de SD 2026, que había conversado con la presidenta de Venezuela, quien había mostrado “interés” en la sede.
También mencionó a Honduras, pero hasta el momento siquiera hay mínimo oficial.
La verdad monda y lironda, es que el montaje de unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, conlleva una inversión extraordinaria, y delante la presente crisis económica mundial, no todos los países están en condiciones de asumirla.
Tradicionalmente, el corregidor de la ciudad donde culminan los juegos, en este caso, Carolina Mejía, debió entregarla a un representante de la próxima sede, pero no se hizo, porque no hay mínimo definido, todo está en el éter.
Confío en que la XXVI lectura, no interrumpa su ciclo, tras el éxito indiscutible ajustado por SD 2026.
La publicación La incertidumbre se impone apareció primero en El Día.
