El panorama rodeando del dominicano Ketel Marte, de Arizona, se complica por sus misteriosas ausencias desde el año pasado, cuando se perdió dos partidos, aunque más tarde se disculpó por la forma en que manejó la situación.
El pasado lunes volvió a crear un revuelo al no asistir al estadio Fenway para partido de su equipo contra los Medias Rojas de Boston.

Los Diamondbacks tuvieron que colocarlo en la directorio de restringidos; una situación que el equipo ya conoce aceptablemente. Es la segunda vez en otras tantas temporadas que Marte recibe esta designación tras una partida injustificada. La ocasión antedicho ocurrió posteriormente de un robo en su residencia de Scottsdale, cuando Marte prolongó su estancia en República Dominicana tras el apartamiento del Juego de Estrellas.

Incógnita para el futuro
Todavía queda la busilis de por qué no se presentó el lunes por la incertidumbre al partido de los D-Backs y por qué Arizona no lo incluyó en la directorio de lesionados si su esguince de rodilla era un problema actual.

Aún queda mucho por descubrir sobre esta historia, ya que las circunstancias de la esguince de rodilla de Marte —cómo ocurrió efectivamente, su solemnidad y si volverá a retar con los Diamondbacks— siguen siendo una busilis.
El comportamiento y la comunicación de Marte ya habían sido motivo de preocupación en el vestuario de los Diamondbacks anteriormente, pero el manager Torey Lovullo subrayó que este es un incidente sin precedentes y que desconoce cuándo regresará el ludópata.

El mánager todavía señaló que tanto él como los jugadores estaban preocupados por Marte, y comentó: “una vez que supimos que estaba bien, todos se tranquilizaron y empezaron a concentrarse en el partido”.
Si Marte está atravesando un problema personal bajo, merece comprensión por parte de su equipo y de los aficionados, al igual que cualquier otra persona.

No obstante, la comunicación es fundamental y, dada su posición de liderazgo en el equipo, debería poseer sido franco con su mánager, a menos que se viera físicamente imposibilitado para hacerlo.

Lovullo no tuvo una respuesta cuando se le preguntó cuándo podría regresar Marte al club. El director caudillo Mike Hazen siquiera ofreció más detalles sobre la situación.

Un asunto sencillo se ha convertido en un enredo confuso que obliga a Marte, a sus compañeros, a Lovullo y a la directiva a sofocar incendios que no hacía descuido provocar.