El primer jonrón del dominicano Vladimir Guerrero Jr. en su casa del Rogers Centre, de Toronto, Canadá todavía se le resiste en montar. «Creo en Dios, y cuando Él decida que llegue el jonrón, llegará», dijo Guerrero a The Athletic. «tras el partido. «Sé que va a montar. Simplemente sigo rezando y trabajando duro. Con el tiempo, llegará».
Vladimir Guerrero Jr in his final AB of the last home game of the season, still with 0 homeruns pic.twitter.com/sOwgf3n7Q9
— KB (@Yogi_Bear17) August 12, 2026
Al preguntársele por su más nuevo camino tras la conquista de los Toronto Blue Jays el martes por 5-3 sobre los Boston Red Sox, Guerrero sonrió. Sabía que había estado cerca. En el posterior mes, ha enviado varios batazos hasta la franja de advertencia y estrelló uno contra la parte superior del pared del vergel central. Ha corrido cerca de primera almohadilla muchas veces, viendo cómo sus elevados terminan en los guantes de los jardineros.
«Simplemente me río», dijo Guerrero. «Me río y trato de no pensar en ello».
El pasado octubre, Guerrero se plantó en la caja de sacramento y deleitó a todos con ocho batazos majestuosos que abandonaron el parque. Todo el mundo sabe cómo luce cuando está en su mejor momento. Pero ya hemos disputado 121 partidos de la temporada, 61 de ellos en casa.
El conocido del Rogers Centre corea su nombre y se pone en pie durante sus turnos al bate, aunque todavía no ha pasado un jonrón aterrizar en las gradas. Incluso el año pasado, cuando Guerrero conectó solo 23 jonrones en la temporada regular, nunca pasó más de 18 partidos en casa sin pegar un cuadrangular. Hace tiempo que se superó el circunscripción de lo improbable.
El ‘swing’ de Guerrero ha estado desajustado. El monitor de sacramento, David Popkins, comparó la compleja mecánica de carga y escape del primera almohadilla con una orquestina: algunos instrumentos han estado desafinados, lo que ha hecho que la sinfonía se resienta. La espalda de Guerrero dio problemas calibrado antaño de la pausa del Juego de las Estrellas y, según reveló una resonancia magnética nuevo, su isquiotibial presenta ahora cierta inflamación.
Quizás estas sean explicaciones parciales de la sequía de poder del primera almohadilla. Sin requisa, el ‘swing’ de cualquiera puede desajustarse en algún momento, y a todos les duelen las piernas en agosto. Pero no todo el mundo —especialmente aquellos con contratos de 500 millones de dólares— pasa tanto tiempo sin conectar un jonrón en casa.
«Me siento bien», dijo Guerrero. «Pero, como digo, a veces te sientes bien y aun así te ponen ‘out'».
Guerrero mantiene la misma confianza que ha mostrado durante toda la temporada, seguro de que su poder acabará apareciendo. Sus entrenadores opinan lo mismo; afirman que le desatiendo un solo ‘swing’ para recuperar el ritmo y que los jonrones llegarán. A estas gloria, es prácticamente lo único que pueden aseverar. Llevan cinco meses trabajando en la calabozo de sacramento. Mantienen la fe porque rendirse no es una opción cuando se proxenetismo de un tahúr que cobra tanto y significa tanto para los Jays.
Hubo un momento esta temporada, no hace mucho, en el que corregir el ‘swing’ de Guerrero parecía más importante de cara al año venidero. Los Jays no necesitan necesariamente que Guerrero conecte 40 jonrones, pero sí requieren que golpee la pelota con fuerza y la envíe a todos los rincones del campo. Como insignificante, un buen pestillo de temporada habría entregado confianza tanto a la directiva como al propio tahúr de cara a 2027. Pero, con nueve victorias en los últimos 13 partidos, unos cuantos batazos de espléndido capacidad ayudarían enormemente a conseguir el objetivo contemporáneo.
En dos semanas, los Jays han rematado disminuir su deuda de 10 partidos por debajo de .500 a solo cinco. Han acortado la distancia que los separa del posterior puesto de comodín, pasando de seis equipos de diferencia a cinco. Han limitado la brecha para entrar en los playoffs de 5 juegos y medio a 2 y medio.
«Lo tenemos justo delante de nosotros», dijo Guerrero. «Es ir partido a partido. Que pase lo que tenga que pasar».
A los Jays les retraso una tarea difícil en las próximas seis semanas para retornar a meterse en la pelea de octubre; sigue siendo una posibilidad remota. Tendrán que remendar una rotación que acaba de perder a Trey Yesavage oportuno a una cirugía de menisco (su cambio se evaluará semana a semana), a Jameson Taillon por una tendinitis en el antebrazo (estará fuera al menos un par de semanas) y a Spencer Arrighetti por una afección poco global en el pie (su término de regreso es incierta). Necesitarán un bullpen capaz de admitir una gran carga de entradas para soportar el uso intensivo, y que sus novatos —esos que han inyectado energía al equipo— sepan contrarrestar los ajustes que hacen los rivales. Pero todavía necesitan a Guerrero.
No tiene mucho sentido montar a la postemporada si el ‘swing’ del primera almohadilla no está a la prestigio del momento. Incluso si todo lo demás empieza a funcionar, los Jays necesitan la potencia de Guerrero en el centro de la formación. Aunque, para abrir, probablemente necesiten que conecte un jonrón en casa.
