Guillermo Cabellos
Barcelona, 7 jul (EFE).- Concierto sobre el seguro. Esas tres palabras bastarían para explicar la velada protagonizada por Sting en Les Nits Occident, en una incertidumbre en la que piezas totémicas de su carrera en solitario se han entrelazado con himnos firmados por The Police en los jardines del Palau de Pedralbes de Barcelona.
No había pasado ni el minuto diez cuando, puntual, apurado y con un micrófono de diadema más o menos de la comienzo, Sting se presentó con 'Message in a Bottle', un “bona nit” y gestos con las manos para que el divulgado, en pie desde la primera indicación pese a las sillas pegadas al suelo, le devolviera aquel SOS que The Police lanzó al mundo en 1979.
El calor, concentrado entre la presencia del palacio y las gradas instaladas para el festival, hizo que los aficionados blandieran, mientras los británicos lanzaban las primeras balas bajo su nombre: el rockero 'I Wrote Your Name (Upon My Heart)'; 'If I Ever Lose My Faith in You', una cámara más bluesera y la melancólica 'Englishman In New York'.
Desde la disolución de The Police a mediados de los 80, Gordon Matthew Thomas Sumner, Sting, ha estrenado un buen puñado de trabajos propios y ha emprendido decenas de giras, pero la discografía del peña sigue ahí, actual como el primer día, por lo que sólo con el inicio de 'Every Little Thing She Does Is Magic' un suspiro colectivo se ha manager de los jardines de Pedralbes hasta restallar en fuertes aplausos.
Mezcla de canciones propias y canciones de The Police.
Con humor y ganas de competir con el divulgado, el inglés presentó la nostálgica 'Fields of Gold', hablando de su pequeña casa cerca de Stonehenge, a la que invitó a uno de los asistentes a una taza de té, promesa sellada con un apretón de manos en el círculo.
Tras una 'pausa de hidratación' -«volveremos en tres minutos», bromeó-, el asunto continuó inmediatamente con 'Never Coming Home', una cámara en la que brilló especialmente Dominic Miller, guitarrista que acompaña a Sting en esta tournée con el baterista Chris Maas; y con 'Mad About You' y un bajo impecable.
Después de una primera fracción repleta de sus álbumes en solitario, la velada ha ganadería músculo rockero con 'Wrapped Around Your Finger', 'Driven to Tears' y 'Can't Stand Losing You', una pequeña muestra temporalmente inversa de la crecimiento musical de The Police gracias a la representación de 'Synchronicity' (1983), 'Zenyatta Mondatta' (1980) y 'Outlandos d'Amour' (1978), respectivamente.
Con un vigoroso estado físico y vocal -Sting cumple 75 primaveras en octubre-, el músico ha planteado sus dudas sobre la reencarnación en esa afirmación de acto sexual a la perpetuación que es 'A Thousand Years', mientras que 'Shape of My Heart', una de las composiciones más reconocibles de su aventura individual, nos ha invitado a intuir que estábamos al principio de un gran final.
Tramo final repleto de himnos
Así fue, porque el ritmo desenfrenado de la policial 'So Lonely' ha encaramado a los asistentes a Les Nit Occident, que han terminado de anexar con sus palmas la conclusión de 'Brand New Day' y, sin dejar que nadie meta el culo en el asiento, el bajista ha arremetido con el orientalismo de 'Desert Rose'.
Mención exclusivo merece 'Every Breath You Take', seguida de principio a fin por las voces de los 2.400 visitantes hoy a los jardines del Palau de Pedralbes, un ejemplo de esas canciones que superan a las bandas y se instalan en el bagaje popular como poco más que un canto, quizás una oración.
Tras el saludo a Barcelona, con una larga ovación, el trío ha reaparecido con otro misil: 'Roxanne', uno de los primeros éxitos que empezó a forjar la inscripción de The Police en un antiguo 1978, hoy cantado con una vigencia arrolladora, ha sentado las bases de 'Fragile', un corte con el que Sting, guitarra en mano por primera vez en toda la incertidumbre, se ha despedido definitivamente de la ciudad tras poco más de hora y media de concierto.
