Los Ángeles, 12 jul.- La asesinato del senador estadounidense Lindsey Graham, severo unido del presidente Donald Trump, representa una carrera contrarreloj para los republicanos que deben encontrar un reemplazo para establecerse el puesto en los meses restantes de su mandato y la papeleta de las elecciones de noviembre para retener su escaño.
Graham, fallecido repentinamente a los 71 abriles, cumplía los últimos seis meses de su cuarto mandato en la cámara entrada estadounidense, siendo un actor esencia a la hora de tender puentes con la contemporáneo Casa Blanca, conseguir la aprobación de leyes impulsadas por Trump y ser una de las voces más duras con Irán y más favorables a Israel y Ucrania.
El pasado mes de junio había yeguada por amplio beneficio las primarias republicanas para el Senado en Carolina del Sur y las predicciones eran que su reelección era segura.
Graham debe ser reemplazado rápidamente para que los republicanos no vean debilitada su mayoría en la Cámara Alta y puedan avanzar en proyectos estancados antiguamente de las elecciones de medio de período.
El propio Trump ya ha mostrado entre líneas la indigencia de pisar el acelerador para encontrar a su sustituto.
Horas a posteriori de la asesinato de Graham, el presidente declaró en una entrevista con Meet the Press de NBC News que ya tenía un sustituto de su sufragio, pero se abstuvo de revelar el nombre por respeto al senador.
«Tengo a alguien en mente que creo que sería excelente», dijo el presidente este domingo.
El desafío republicano
El sustituto de Graham para finalizar el mandato, que se extiende hasta el 3 de enero de 2027, está en manos del regidor de Carolina del Sur, el republicano Henry McMaster, una oportunidad que se le presenta para reivindicarse, tras su fracaso en impulsar nuevos mapas electorales.
En mayo pasado, el Senado de Carolina del Sur, controlado por los republicanos, rechazó los planes de trazar un nuevo planisferio de distritos del Congreso, lo que supuso un revés para los esfuerzos de Trump por redistribuir los distritos del estado para perseverar el control del Congreso.
El reemplazo de Graham podrá optar por postularse para la nominación republicana en las elecciones primarias especiales, que deben celebrarse el martes 11 de agosto. Si ningún candidato obtiene la mayoría, se celebraría una segunda reverso entre los dos candidatos con más votos el 25 de agosto.
Así, el candidato nominado sólo tendrá poco más de dos meses para desarrollar su campaña y, si es el mismo suplente en la contemporáneo lapso, para atender los asuntos del Senado, donde Trump impulsa proyectos como la Ley Save, que exige a los electores confirmar su ciudadanía y restringe el voto por correo.
El candidato republicano competirá con la demócrata Annie Andrews, una pediatra que ha rematado cobrar fondos significativamente durante su campaña, pero que no está entre los objetivos del partido zarco para establecerse un escaño.
el reemplazo
Los principales medios estadounidenses han enumerado los posibles candidatos, incluso la revista especializada Politico indicó que el secretario del Tesoro, Scott Bessent -origen de Carolina del Sur y que ha mantenido una residencia allí- fue instado a postularse, según una persona familiarizada con las convocatorias.
Aunque fuentes cercanas a Bessent dijeron a la revista que el secretario permanecería en su cargo, así como algunos representantes de la Cámara de Carolina del Sur que podrían asegurar la trofeo, pero que no pueden dimitir porque pondrían en aventura la mínima mayoría republicana.
El panorama para los republicanos en el Senado estadounidense además se complica por la delicada situación del parlamentario Mitch McConnell, exlíder de la mayoría, de 84 abriles, que lleva semanas hospitalizado sin ofrecer tan pronto como detalles sobre su estado de vitalidad.
