El dominicano Luis García Jr., de los Nacionales, sigue desarrollando una temporada de revelación a la ataque, tanto, que concluirá con marcas personales en dobles, triples y remolcadas. Ya quebró la de jonrones, con 20. Su viejo cantidad eran 18 en 2024.

Esta a un triple de entablar su marca personal (4) y a dos de las empujadas (70). Es sorprendente que lo hará en mucho último cantidad de partidos jugados. En 2023 pegó cuatro triples en 122 juegos y en 2024 empujó 70 en 140. Este año suma tres triples y 68 impulsadas y solo ha participado en 87 partidos.

En los primeros siete juegos de julio, García Jr. dornajo para .393 (28-11), con cuatro jonrones y 11 empujadas. Además porcentaje de embasarse de .433, slugging de .857 para un OPS de 1.290. Esas estadísticas son insostenibles, pero García Jr. lo disfruta.

Desde el pasado 24 de mayo, García Jr. registra un OPS de 1.157 (la segunda mejor marca de la MLB); y el miércoles, mientras escuchaba cánticos de “MVP” y señalaba con el bate en dirección a el dugout, conectó su vigésimo jonrón —ampliando su récord personal— y se tocó la muñeca para indicar, en sus propias palabras: “Este es mi momento”.

García Jr., al igual que muchos integrantes de la línea de los Nationals, ha reses esta temporada una confianza que desconocía poseer. Esto surge de uno de los nuevos pilares filosóficos del equipo: Identificar qué hace exclusivo a un componente y potenciar esa cualidad al mayor. En el caso de García Jr. la respuesta es sencilla: muy pocos jugadores logran hacer tanto contacto con la pelota como él.

La mayoría de quienes lo consiguen suelen ofrendar potencia en el proceso. Los Nationals han hecho hincapié delante García Jr. en que su capacidad para combinar ambas cosas es lo que lo hace exclusivo, ayudándolo al mismo tiempo a conquistar aún más contacto y a chocar la bulo con viejo fuerza que en primaveras anteriores. “Por lo general, es una cosa o la otra”, comentó el monitor de bautizo Matt Borgschulte. “Él tiene ambas. Creo que ha hecho un gran trabajo empezando a sacar partido de ello… Puede ejecutar su mejor swing en superficie de ceñirse a intentar poner la pelota en encaje».

La diferencia entre García y los otros bateadores radica, por supuesto, en que esos otros cinco hacen swing a menos del 30 por ciento de los lanzamientos fuera de la zona de strike, mientras que García persigue envíos fuera de la zona en más del 40 por ciento de las ocasiones.

Parte de su crecimiento consiste en que el nuevo cuerpo técnico acepta (hasta cierto punto) que él siempre tenderá a perseguir lanzamientos malos; en gran medida, le han ayudado a demarcar esa tendencia principalmente a la parte ingreso de la zona, donde sigue siendo capaz de hacer daño.