Con sus estadísticas de poder en mejora a medida que se acerca el suspensión del Juego de Estrellas, los Giants podrían obtener un decano valía por el deportista de cuadro —cuyo rendimiento ha estado por debajo de lo esperado— en una posible operación ayer de la momento confín de cambios.

La etapa de Rafael Devers con el equipo ha sido como un concierto pésimo durante la decano parte del tiempo que la exestrella de los Boston Red Sox ha pasado en el Ámbito de la Bahía. Adquirido a fracción de la temporada 2025, el corrido de 29 primaveras llegó como una figura destacada, pero no ha rematado cumplir con las expectativas como referente ofensivo de los San Francisco Giants.

Estadísticamente, Devers fue el peor deportista de las Grandes Ligas en relación con su salario durante gran parte del inicio de la temporada, y asimismo ha sido criticado por los aficionados de los Giants adecuado a una supuesta desatiendo de ética de trabajo. Ahora, con el equipo desplegando un repertorio pésimo en lo que va de 2026, cobra fuerza el rumor de que no verían con malos fanales desprenderse del primera colchoneta.

Dada la magnitud y duración de su anuencia, será difícil traspasar a Devers, y San Francisco sin duda tendrá que contraer parte del costo salarial. Sin confiscación, Devers ha mostrado señales de recuperación en las últimas semanas, y sus números en julio no lucen ni de acullá tan desastrosos como en mayo. Mantuvo su buen momento ofensivo el domingo al conectar dos jonrones solitarios en la derrota de los Giants por 7-6 frente a los Colorado Rockies.

Gracias a la restablecimiento constante de sus estadísticas en las últimas semanas, Devers dornajo ahora para .248, con 18 jonrones y 47 carreras impulsadas. Si admisiblemente no son cifras extraordinarias, su tendencia contemporáneo pespunte para atraer el interés de equipos contendientes. Si logra alcanzar los 21 o 22 jonrones para cuando se celebre el Clásico de Verano este mes, enviará una señal positiva a otros equipos de que podría aportar valía en la recta final de la temporada.

¿Podrán los Giants cuadrar las cuentas?

Dejando de costado la situación salarial, no hay razón para pensar que a Rafael Devers se le haya fracasado la carrera con escasamente 29 primaveras. Ha tenido dificultades en San Francisco, y es probable que un cambio de aires sea todo lo que necesite para seguir teniendo un año productivo. Por alguna razón, ha tenido mala suerte durante su estancia en el Ámbito de la Bahía, poco desafortunado cuando una fortuna llega a un nuevo entorno.

Es poco popular, pero ha sucedido en el pasado. A veces, algunas piezas del rompecabezas simplemente no encajan.

Como bateador izquierdo de poder, Devers representa un activo de gran valía potencial para la postemporada. Sin confiscación, regalado su salario, tendría que ser un equipo con gran capacidad económica —como los New York Yankees o los Los Angeles Dodgers— el que pudiera permitirse ceder el tipo de prospectos que San Francisco querría incorporar a sus filas.

Existe una gran posibilidad de que un traspaso en 2026 no sea viable. ¿Pero ahora mismo? Rafael Devers está haciendo su parte para convencer al resto de la MLB de que aún le queda alguna que otra gran diligencia por ofrecer.

Devers sigue siendo un bateador formidable. Registra una radio ataque de .246/.309/.464, con 16 jonrones y 45 carreras impulsadas. Además, lidera las Grandes Ligas con 24 dobles. Se ha adaptado admisiblemente a batear en el Oracle Park. Pero conlleva un costo elevado: se encuentra en el tercer año de un anuencia de 10 primaveras y 313,5 millones de dólares que firmó con Boston ayer de la temporada 2024. Eso supone más de 30 millones de dólares anuales para los Giants —o para el equipo que decida adquirirlo—. No se convertiría en agente vacante hasta 2034.