No creo que existan dos casos más parecido a una producción de ocultación, que el entendimiento que se sigue desde hacemás de un año, a los que han sido señalados como posibles causantes directa o indirectamente, de la homicidio del futbolista argentino Diego Armando Maradona.
El demanda inició en los tribunales, tras denuncias de una parte de sus familiares, en exclusivo dos de sus hijas, que señalan como principales responsables de su defunción, al personal médico que lo atendió durante su última recaída.
Pablo Rubino, el neurocirujano que le realizó la última intervención quirúrgica, ha sido uno de los que más ha tenido protagonismo en equidad, ya que operó a Maradona de un hematoma en la comienzo, al punto que tres semanas antaño de su fallecimiento.
Sus hijas Gianinna y Jana, quienes llevan la voz cantante a nombre de la clan, además involucran a otros dos médicos que trataron al paciente previo a la operación
El lío entre galenos es espectacular, conveniente a que el principal de Terapia Intensiva y el de Cardiología, afirman que recibieron presión, a pesar de estar en total desacuerdo, de que sedaran profundamente a Maradona.
“ El Pelusa”, su apodo más popular, murió el 25 de noviembre de 2020, de un edema agudo de pulmón, tras padecer además, según los reportes, de una “miocardiopatía crónica reagudizada por la insuficiencia cardíaca».
También son juzgados psiquiatras, psicólogos, empresas de salubridad y enfermeros, lo que hace que el caso sea cada vez más enredado.
Ante los constantes reenvíos del entendimiento, las expectativas sobre una posible condena parecen disminuir, al igual que el interés del conocido, por lo que esto podría continuar en un orla, porque es que se hace muy difícil presentar evidencias concretas en contra de los acusados.
