Fabiola, una pequeña fanática de origen venezolano que llegó a República Dominicana cuando tenía escasamente 6 meses de nacida, fue una de las protagonistas de esta sombra en el Malecón de Santo Domingo durante la transmisión del partido entre República Dominicana y Venezuela del Clásico Mundial de Béisbol, organizado por la Alcaldía del Distrito Nacional y su alcaldesa Carolina Mejía.

Yo soy venezolana, lo que pasa es que vine muy chiquita a República Dominicana como a los 6 meses”, explicó Fabiola, a su presentación al Malecón de Santo Domingo donde sería proyectada en pantallas gigantes el partido frente al mar Caribe.

Al ser consultada por De Zaguero Minuto sobre por cuál de los dos equipos iba en este enfrentamiento, la pupila sorprendió con una respuesta sincera y conciliadora: “A los dos le voy, Dominicana es muy difícil de ganar, Venezuela es muy difícil qué le gane a Dominicana, es un país muy reconocido por el béisbol”.

Fabiola no dudó en aducir su opinión, al ser cuestionada por otros venezolanos reconociendo la pasión que despierta este deporte en los dos países, y añadió que, aunque veía difícil una vencimiento venezolana, mantenía la esperanza: “Las cosas son claras, pero con Dios va a ganar Venezuela”.

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En medio del bullicio de fanáticos que aplaudían, cantaban y ondeaban banderas, la crianza bicultural de la pupila se reflejaba en su cariño por ambas naciones: “Sí, ellos los dominicanos son como hermanos, primos ya ellos son todo, pero les deseo que aunque vaya a ganar uno, ya sea República Dominicana o Venezuela, que ganen y la pasen bien”.

La proclamación de Fabiola refleja cómo, más allá de la rivalidad deportiva, el béisbol sigue siendo una pasión que une a familias y jóvenes seguidores de todas las edades en esta gran fiesta del Clásico Mundial de Béisbol y más aún a dos países que mantienen lazos históricos.