Londres.- La actriz estadounidense Marilyn Monroe quería un marido que fuera «padre, amante, amigo y agente», en palabras de uno de sus maridos, el dramaturgo Arthur Miller, en una cinta recientemente descubierta, informa este jueves el diario The Guardian.
Miller asimismo considera que el hijo que tanto buscaba habría sido «un problema adicional» a su complicada personalidad.
El diálogo fue xilografía por Christopher Bigsby, amigo y biógrafo del dramaturgo, argumentista y ensayista estadounidense, considerado uno de los autores más influyentes del siglo XX. Las grabaciones se realizaron a lo generoso de casi tres décadas y abordan no sólo la relación matrimonial, sino asimismo las inseguridades de Miller sobre su carrera y su postura frente a la persecución anticomunista en el período de la término de 1950 conocido como «macartismo».
Miller admitió que sentía que «la muerte siempre la acechaba (a Monroe), siempre». Creyó que si no «cuidaba su vida» tendría un «final catastrófico» y reveló que una vez tuvo que pedir ayuda a los médicos porque «había tomado suficientes medicamentos como para suicidarse», dijo.
«Sentí que estaba en una situación psicológica muy delicada. Al final, fueron necesarios algunos años, pero sucedió», dice, refiriéndose a su suicidio. «Estaba fuera de mi poder, o del poder de cualquiera, detenerla».
La homicidio de Monroe por una sobredosis de barbitúricos en 1962, cuando tenía 36 primaveras, le pareció inexcusable a Miller.
«Le era imposible vivir, mucho menos con alguien. No podía continuar con esa intensidad de vida, con esas drogas», dijo Miller, quien se casó con Monroe en 1956, en un himeneo que duró cinco primaveras.
En la conversación, el dramaturgo admite que sólo tardó unos meses en darse cuenta de que había sido un error casarse con ella: «Ella literalmente carecía de recursos internos. Quería un padre, un amante, un amigo, un agente, sobre todo alguien que nunca la criticara por nada, o perdería la confianza en sí misma. No sé si existe un ser humano así», dijo.
Respecto al monstruo silvestre y el estorbo ectópico de la actriz, Miller dijo que sentía que quería ser superiora «de una manera ideal» mientras trabajaba bajo «una enorme presión».
«En cierto modo, no estoy seguro de lo bueno que hubiera sido para él tener un hijo. Habría sido un problema adicional… No sé cómo habría funcionado en la práctica», admitió.
En la conversación, Miller describió a Monroe como una persona «encantadora» y «una mujer muy inteligente» con «un gran sentido del humor, ironía y generosidad», pero la «paranoia» se apoderó de ella al sospechar que todos la estaban explotando o haciendo daño.
La pareja se separó por completo mientras Monroe protagonizaba 'The Misfits', la película que Miller escribió para ella en 1960, pero cuando terminó el rodaje la relación prácticamente había terminado.
La éxito como 'poder sexual'
Asimismo, el dramaturgo le dijo a Bigsby que la éxito «es una forma de poder sexual, o implícitamente sexual», y que, a lo generoso de su vida, cuestionó su propia capacidad para escribir. «Toda mi vida ha sido una lucha constante contra la inseguridad», afirmó.
Miller asimismo habló sobre su enfoque del comunismo y la censura que Hollywood ejerció sobre su obra luego de que se negara a nombrar a escritores comunistas frente a el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes en 1956.
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Afirmó que el macartismo creaba una especie de «sensación irracional de miedo constante, la idea de que una fuerza invisible se había infiltrado en la sociedad, que se dedicaba a destruirla. No había una manera racional de lidiar con todo esto, porque cada vez que lo hacías te podían acusar de ser parte de esa conspiración».
Las grabaciones salieron a la luz luego de que Bigsby, de 84 primaveras, las transcribiera para un ejemplar, The Arthur Miller Tapes: A Life in His Own Words, publicado por Cambridge University Press.
