La creciente incorporación de la inteligencia industrial (IA) en distintos ámbitos de la vida cotidiana ha amplio un debate esencia en el sistema sumarial: su potencial para mejorar la eficiencia frente al peligro de comprometer principios fundamentales del derecho. Así lo explicó el jurista Carmen CuadradoSalinas durante una entrevista en el software esto no tiene nombreprevio a la conferencia que impartirá bajo el título “La inteligencia artificial entre la promesa de objetividad y el riesgo de deshumanización de la justicia”.

Doctor en Derecho por la Universidad de Alicante y profesor de Derecho Procesal, Cuadrado Salinas explicó que la IA no ha llegado de forma paulatina al ámbito legal, sino de forma disruptiva, transformando los esquemas tradicionales. Su entrada en la rectitud argumenta principalmente a dos objetivos: aumentar la objetividad en la toma de decisiones y mejorar la eficiencia en sistemas judiciales sobrecargados.

Sin bloqueo, el diestro advirtió que la supuesta neutralidad de los algoritmos es cuestionable. Aunque inicialmente fueron promovidas como herramientas capaces de dominar los prejuicios humanos, la experiencia –especialmente en Estados Unidos– ha demostrado que todavía reproducen y amplifican las desigualdades. En ese contexto, recordó que la implementación de sistemas automatizados surgió adecuado a la amplia discrecionalidad de los jueces, cuyas decisiones podrían variar significativamente en casos similares.

Uno de los principales problemas, señaló, es la aparición de lo que llamó un “actor oculto” interiormente del proceso sumarial: el operación. A diferencia del árbitro, que está obligado a motivar y demostrar sus decisiones, la inteligencia industrial carece de capacidad para explicar el razonamiento detrás de sus conclusiones, lo que entra en conflicto con garantías esenciales del Estado de derecho, como el adecuado proceso y el derecho a la defensa.

Cuadrado Salinas destacó que, si aceptablemente la IA puede contribuir a aligerar procedimientos y ayudar en tareas técnicas, no debe sustituir el trabajo humano en la despacho de rectitud. “La justicia es dar razones”, enfatizó, destacando que la interpretación de la norma, la ponderación de principios y la valoración del contexto particular son procesos inherentemente humanos.

En ese sentido, insistió en que se debe regular el uso de estas tecnologías. Varios países y regiones, entre ellos Europa, Estados Unidos y Reino Unido, ya han comenzado a establecer marcos regulatorios para delimitar el repercusión de la IA en el ámbito sumarial, en un intento de equilibrar innovación y garantías legales.

Durante la entrevista todavía se abordó el impacto de la IA en el control profesional del derecho. El jurista alertó sobre el uso indiscriminado de estas herramientas en la redacción de documentos legales, especialmente cuando se prioriza la prontitud sobre el examen legal riguroso. En su opinión, existe una “línea muy fina” entre el uso responsable de la tecnología como soporte y su uso que puede afectar a la calidad y legalidad de las decisiones.

Como consejo final, afirmó que el real desafío está en evitar una inversión de roles: “Se ha intentado convertir un algoritmo en un ser humano y un ser humano en un algoritmo”. Para el perito, la rectitud debe seguir siendo impartida por las personas, con sus capacidades de razonamiento, sensibilidad y sumario crítico, sustentadas en normas, capital y mecanismos institucionales que garanticen su correcta aplicación.

La conferencia Cuadrado Salinas, organizada por la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), se realizará en Santiago de los Caballeros y abordará tanto los riesgos como las oportunidades de la inteligencia industrial en los sistemas judiciales contemporáneos, así como la flamante reglamento internacional en la materia.