Santo Domingo.– Los comediantes Raymond Pozo y Miguel Céspedes Expresaron una profunda tristeza por el fallecimiento del destacado comunicador Carlos Batista Matos, a quien calificaron como una figura irrepetible de la televisión dominicana. Su salida, ocurrida repentinamente el pasado lunes, ha tenido un resistente impacto en el sabido que siguió fielmente su carrera durante primaveras.
Ambos coincidieron en resaltar el cariño y acogida que logró Batista Matos entre el sabido, al calificarlo como un profesional “sin índice de rechazo”. En ese sentido, manifestaron: “Una persona con cero rechazo, como lo era, eso quiere decir que su trabajo resonó en el público dominicano… Carlos merece un gran homenaje y una gran despedida. Nadie quiere despedirse de sus amigos, pero es ley de vida”.
Pozo y césped Recordaron con nostalgia las vivencias compartidas en Color Visión, donde coincidieron durante su época discográfica. Además, mencionaron que para ellos era más que un honor poder imitarlo.
Relataron que trabajaron horarios cerrados, lo que les permitió interactuar frecuentemente y blindar una relación marcada por el respeto y el compañerismo. “Tuvimos la suerte de grabar del mismo lado, siempre nos topábamos… cuando terminábamos, él empezaba”, señalaron.
Recomendamos descubrir: Idelsa Núñez resalta legado de Carlos Batista Matos durante velorio
En medio de la tristeza, asimismo compartieron anécdotas que reflejan el carácter cercano y natural del comunicador. “Lo imitamos, y él mismo nos decía algunas frases… siempre estuvo ese cariño”, comentaron destacando los sencillos pero significativos momentos que vivieron con él en los pasillos del canal.
Finalmente, los comediantes señalaron que, aunque han construido una sólida carrera, reconocen el nivel de impacto que logró Batista Matos en la sociedad dominicana. Entre expresiones, mencionaron con humor uno de los detalles que siempre los unirá a él: “Lo único que no pudimos superar fue la corbata, porque él siempre criticaba nuestra corbata”, dijeron entre sonrisas, revelando que, incluso en la despedida, prevalece el cariño y la asombro alrededor de cualquiera que marcó una época en la televisión.
