El hijo de una letrero que intenta forjar su propio camino, D’Angelo Ortiz, no perdió tiempo en beneficiarse una rara oportunidad de tomar el primer turno al bate de su carrera en la pretemporada de Grandes Ligas con los Medias Rojas.
Enfrentándose a un relevista con experiencia en MLB como el dominicano Luis Guerrero de Tampa Bay, el hijo de 21 abriles de David Ortiz conectó un sweeper en cuenta de 1-2 en la vértice de fuera de la zona de strike y lo envió en dirección a el pensil derecho para un sencillo.
Fue una dilación casi agonizante para D’Angelo, quien fue convocado por primera vez como un tahúr extra de federación pequeño para un serie en casa en el JetBlue Park el 7 de marzo contra los Rays.
Justo cuando se suponía que Ortiz entraría al colisión como reemplazo defensivo en la primera almohadilla, una precipitación torrencial provocó la rescisión de las últimas tres entradas. Una semana luego, Ortiz estaba en la repertorio de alucinación para esparcirse un partido noctámbulo contra los Orioles en Sarasota. Desafortunadamente, el serie se suspendió por precipitación.
El momento finalmente llegó el viernes. D’Angelo hizo el alucinación en autobús de 50 minutos en dirección a el meta hasta Port Charlotte y entró en la sexta entrada para reemplazar al venezolano Willson Contreras en la auténtico. Usando el número 44, el bateador derecho Ortiz capitalizó su oportunidad durante la derrota de Boston por 2-0 frente a Tampa Bay en el Charlotte Sports Park.
“Increíble, eso fue increíble”, dijo Ortiz a los reporteros luego del serie. “Jugué aquí el año pasado [en un partido de liga menor], pero no había fans en las gradas. Definitivamente fue emocionante salir y conseguir ese hit. Fue algo verdaderamente especial”.
El dominicano David Ortiz, quien esencialmente tiene un resolución de por vida con los Medias Rojas como embajador por otra parte de sus deberes en los medios para FOX, más le vale sobrevenir estado viendo. De lo contrario, ‘Little Papi’ tendrá que cruzar algunas palabras con él.
“Todavía no he tocado mi teléfono. Ojalá estuviera mirando. Si no estaba mirando, tenemos un problema”, bromeó D’Angelo.
En este punto de su expansión, D’Angelo, una selección de 19na ronda de los Medias Rojas en el Draft amateur del 2024, no es considerado un prospecto élite. Pero planea calar a MLB algún día oportuno a una combinación de su incesante ética de trabajo y talento.
Cuando Ortiz llegó a la primera almohadilla luego de su hit, apretó tenuemente el puño. La examen de satisfacción en su rostro era evidente. Sin requisa, sabe que fue sólo un pequeño paso en el camino en dirección a alcanzar su sueño.
“Siento que el béisbol es un juego difícil en todos los niveles”, indicó Ortiz. “Y cuando se trata de lo controlable, en realidad no hay un nivel de competencia que sea demasiado difícil. Pero siento que si me salgo de mi propio enfoque, y me salgo de mí mismo, puedo hacer que estos muchachos parezcan mucho mejores. Todos ellos tienen buen material, así que, en realidad, sólo estaba tratando de ver un pitcheo que pudiera batear. Él es un buen lanzador. Le tengo mucho respeto”.
En el otro dugout estaba el manager de los Rays, Kevin Cash. Cuando Cash se unió por primera vez a los Medias Rojas como receptor suplente en el 2007 (una temporada en la que ganaría un anillo de Serie Mundial mientras jugaba con David Ortiz), D’Angelo tenía 2 abriles.
“Eso es genial”, dijo Cash sobre ver al hijo de su excompañero conseguir un hit. “Lo vi corriendo por ahí durante muchos años. No me sorprende [que esté aquí]”.
Para el dirigente boricua de los Medias Rojas, Alex Cora, fue otro recordatorio de lo rápido que pasa el tiempo.
“Cashy y yo estábamos hablando de eso”, relató Cora. “Con el hijo de Manny [Ramírez], el hijo de [Gary] Sheffield y el hijo de David, es como, [vaya], tengo 50 años”.
