Antes del duelo final del Clásico Mundial de Béisbol 2026 entre las selecciones de Estados Unidos y Venezuela, dos referentes de uno y otro países se juntaron para hacer los lanzamientos ceremoniales.
Por un banda, una de las figuras más relevantes en la historia del béisbol estadounidense –poseedor de uno de los swings más característicos en absoluto vistos– Ken Griffey Jr. fue el encargado por el banda de la escuadra de las barras y las estrellas.
Griffey, uno de los jugadores más condecorados de su engendramiento y exaltado al Salón de la Fama en el 2016 luego de una exitosa carrera de 22 primaveras en la Gran Carpa (en la que sumó 630 jonrones, 2,781 hits y bateó para .284), igualmente dejó su huella en la historia de este torneo.
En tan pronto como seis juegos en la impresión inaugural del 2006, Griffey bateó de 21-11 con tres jonrones y 10 empujadas, para una impresionante bisectriz de .524/.583/1.048 y un OPS de 1.631.
Por el banda venezolano, Miguel Cabrera, quien actualmente ejerce como coach de bautismo de su país, hizo el correspondiente pitcheo ceremonial.
En cuanto al oriundo de Maracay, parece cuestión de tiempo para que quede inmortalizado en Cooperstown. Su nombre aparecerá por primera vez en la libranza del 2029, luego de colgar los ganchos al finalizar la campaña del 2023, cerrando una brillante carrera de 21 primaveras en MLB.
El campeón de la Triple Corona del 2012 igualmente dejó su huella en este certamen. De hecho el venezolano se convirtió en el primer participante en la historia del Clásico en participar en cinco ediciones, viendo hecho en las cinco primeras.
En el 2026, se unieron a ese club Alfredo Despaigne, de Cuba, y Shairon Martis, de Países Bajos.
En 25 juegos en total en Clásicos Mundiales, Cabrera bateó .237 con seis jonrones y 15 impulsadas, siendo la semifinal del 2009 lo más allí que llegó con su selección.
