
Santo Domingo.- La subcultura conocida como therians—personas que dicen identificarse emocional, espiritual o psicológicamente con los animales—ha pasado de los nichos de las redes sociales a la conversación pública en el mundo. República Dominicana a posteriori de una convocatoria virulento para lo que se describió como la primera reunión therian del país.
La discusión cobró impulso cuando circuló en cadeneta un video que mostraba a un mancebo que dice ser dominicano anunciando una “reunión de therian” y presentándose “listo con una cola”. El clip rápidamente provocó reacciones encontradas, que van desde la curiosidad y el humor hasta debates más amplios sobre la identidad, la autoexpresión y el cambio generacional. Junto al video, las invitaciones a una posible reunión en persona comenzaron a difundirse a través de plataformas digitales, lo que marcó lo que muchos ven como el primer intento de organizar esta comunidad a nivel lugar.
Aunque el evento en sí no ha sido confirmado oficialmente, el anuncio por sí solo fue suficiente para aguantar el tema al debate doméstico, destacando cómo las tendencias nacidas en Internet pueden influir rápidamente en el discurso manifiesto cuando cruzan espacios fuera de cadeneta. El engendro therian existe a nivel internacional desde hace abriles y se ha expandido en gran medida a través de plataformas como tiktok y Instagramdonde los usuarios jóvenes comparten videos que imitan comportamientos animales o explican sus conexiones personales con especies específicas.
Quienes se identifican como therians insisten en que el movimiento no se tráfico de disfraces o actuaciones, sino de un profundo sentido de identidad vinculado a animales como lobos, zorros o felinos. El término deriva del helénico. therion (“bestia”) y se remonta a los foros en cadeneta de la período de 1990, mucho ayer de su flamante visibilidad en las principales redes sociales.
En el contexto dominicano, las reacciones han revelado una marcada división. Algunos ven la tendencia como una nueva forma de expresión rozagante o una búsqueda de pertenencia, mientras que otros la descartan como un engendro virulento pasajero o reaccionan con rajado desconfianza. Por ahora, lo que está claro es que los therians ya no son sólo una curiosidad extranjera en Internet.
