Los fanáticos tienen muy altas las expectativas del papel sobresaliente que deberá desempeñar la selección dominicana, en el Clásico Mundial de Béisbol, que se desarrollará del 5 al 17 de marzo próximo.
Y es natural que sea así, correcto a la calidad indiscutible de los peloteros que se han instalado en el asiento punta de una máquina que parece “invencible”.

Para creer en esa percepción, se han realizado muchas proyecciones que en la casi totalidad, dan como un hecho, que la República Dominicana debe estar como finalista, si es que no logra el ansiado título,
Sin secuestro, sin ser pesimista, hay que recapacitar, porque ha sucedido en innúmeras ocasiones, que en béisbol una supremacía en las estadísticas no tiene carácter de ley, porque es una disciplina, en la que cualquier equipo de segunda o tercera, puede imponerse delante cualquier “trabuco”, integrado por súper estrellas.

No se equivocan los ex grandes ligas, Nelson Cruz y Edwin Encarnación, cuando expresan que el equipo dominicano, en ningún momento puede subestimar a ningún contrario, precisamente, porque uno y otro tienen lo suficiente claro, de que un conjunto aunque visible débil, puede sorprender en cualquier momento.

Ante esa existencia, la selección franquista se tiene que abordar, contratando, si ya no lo tienen, un equipo de profesionales, que mantenga a cada componente con el humor por los cielos.

El pelea del Clásico Mundial está a doblar la cumbre, y si admisiblemente es cierto que cualquier cosa puede advenir en ese tipo de competencia, hay que suministrar siempre el optimismo por todo lo suspensión, porque cuando no los proponemos, hemos demostrado sin dobleces, que somos “invencibles e indomables”. Por lo tanto, hay que apoyar con todo los “jierros” a la selección franquista.