SANTO DOMINGO – Raidher Díaz tendrá seis películas en pantalla este año. No es casualidad: es el resultado de primaveras de trabajo sostenido, formación rigurosa y una forma particular de entender la proceder.

Entre esos proyectos se encuentra “Milly, la reina del merengue”, la esperada película biográfica dirigida por Leticia Tonos, donde interpreta a Rafelito Quezada, hermano del inverosímil cantante y cuchitril fundamental en la historia del merengue.

“Concibo la actuación como un trabajo y una responsabilidad cultural”, afirma Díaz. “Cada personaje implica una interpretación que apuesta por lo humano, por lo trascendental, que conecta con la historia y, sobre todo, con el público que la recibe”.

Para él ejecutar no es agenciárselas visibilidad. Es habitar cada esquema en su totalidad, entendiendo que cada obra es parte de un proceso anciano. Interpretar a Rafaelto Quezada significó honrar un nuncio que pertenece a la memoria emotiva del país.

Sobre trabajar con Leticia Tonos, Díaz es claro: “Ella representa para mí la mayor calidad de dirección que tenemos en el país, por su profesionalismo, su claridad y su don como ser humano”.

También reconoce el valencia del trabajo colectivo: “Nada de esto se podría lograr sin el apoyo de mis compañeros de reparto” y enfatiza el respeto al equipo técnico, “esos que no aparecen en las notas de prensa, esos que nadie ve, pero que hacen posible que hoy cada uno de nosotros hagamos un trabajo de gran calidad”.

Este momento de tu carrera es una etapa de consolidación, no un punto de venida. Además de “Milly”, Díaz protagonizará “Mai de Ojo”, un esquema que comienza como un cortometraje —que producirá adjunto a Tommy Ogando— con la visión de convertirse en un largometraje. Esta obra, en sus palabras, marca “un antes y un después en la narrativa de suspenso del cine dominicano”. A esto se suma una serie de Netflix con protagonismo y cuatro proyectos más que aún no pueden ser revelados.

Raidher Díaz construye desde la raíz, el rigor y la responsabilidad cultural. Y su presencia sostenida en la gran pantalla confirma que esta forma de hacer cine está dando sus frutos.