El concierto será transmitido este viernes, sábado y domingo por Señales TV a las siete de la perplejidad.

Por: José Rafael Sosa

El concierto “Merengue Sinfónico en Moscú”, presentación exclusivo de nuestro ritmo franquista con la música del pedagogo Ramón Orlando Valoy, realizado en la sala principal del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, Rusia, el martes 4 de marzo de 2025, será transmitido a partir de este viernes 16, mañana sábado 17 y domingo 18 de enero, a partir de las 8 p.m. por Señales TV.

La presentación del concierto contó con el patrocinio de Banreservas y la embajada dominicana en Rusia; Fue parte de la celebración del 181 aniversario de la independencia dominicana y el 80 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas dominicano-rusas.

Euri Cabral y Zinayda Rodríguez expresaron su orgullo y satisfacción de presentar ese concierto para disfrute del pueblo dominicano.

“Hechos como este tienen una dimensión histórica y contribuyen a la consolidación de la dimensión internacional de nuestro ritmo nacional”, expresaron los comunicadores Cabral y Rodríguez.

Durante el concierto, el pedagogo dominicano Ramón Orlando actuó como solista en el piano, frente a una banda integrada por setenta y cinco músicos del Conservatorio Tchaikovsky, con la dirección artística del pedagogo ruso Vyacheslav Valeev y la dirección de software del pedagogo ruso Ilya Markeev, reforzado por seis músicos dominicanos.

Esos músicos fueron Francisco Pérez (tambora), Mayor Núñez (trompeta), Humberto Flores (güira), Rosbell Morel (congas), Julio César Feliz (bajo) y Enriquillo Pimentel (saxofón stop), y con su autos llenaron de sabor merengue la sala principal del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú.

Sobre el Conservatorio y su sala

El Conservatorio Estatal de Moscú “Pyotr Ilyich Tchaikovsky” fue fundado en 1866 por el pianista, director y pedagogo Nikolai Rubinstein, y se convirtió en uno de los dos grandes centros de formación de la música académica rusa, pegado con el Conservatorio de San Petersburgo.

En este conservatorio se consolidó una estética rusa única para la música clásica rusa, caracterizada por la profundidad emocional, el rigor técnico extremo, el poder orquestal y la identidad franquista integrada en el idioma europeo.

El conservatorio lleva el nombre de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, profesor de concordia en la institución y uno de los compositores más influyentes de todos los tiempos. Su vínculo hace del conservatorio un símbolo vivo del romanticismo tardío y el puente entre la tradición europea y la sensibilidad rusa.

El Conservatorio de Moscú ha formado o acogido a figuras centrales de la música clásica mundial: Sergei Rachmaninov (compositor y pianista), Alexander Scriabin, Dmitri Shostakovich, Aram Khachaturian, Emil Guilels, el violinista David Oistrakh y Mstislav Rostropovich (chelo). Muchos de estos artistas redefinieron la interpretación y composición instrumental moderna.

La Gran Sala del Conservatorio Tchaikovsky es una de las salas de conciertos más prestigiosas del mundo, famosa por su acústica singular, siendo decorado de estrenos históricos y albergando conciertos de destacadas orquestas y solistas internacionales. Actuar en esta sala se considera un acto de consagración artística.

Voz de la embajada RD

El embajador dominicano en Rusia, Alejandro Arias, afirmó que esta actividad fue un hecho de gran trascendencia e importancia para la nación dominicana y sirvió como puente de amistad y mecanismo con el pueblo de Rusia.

El Viceministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa, Sergei Riabkov, dirigiéndose a los presentes, reconoció la labranza de la labor diplomática dominicana en Moscú, destacando que existe una muy buena relación entre Rusia y República Dominicana.

Interpretación de Danilo Ginebra

El actor, publicista y delegado cultural Danilo Ginebra comentó sobre este concierto:

«Nuestro merengue nació para el cuerpo, no para el atril. Es música de pulso corto, insistente, callejero; más de sudor que de partitura. Su razón de ser no es la contemplación, sino el movimiento, el hilado, la celebración colectiva. Por eso sus melodías son breves y su energía se sostiene en la repetición rítmica que convoca a la danza desde el principio, antiguamente del exploración.

Sin confiscación, cuando el merengue se viste con un traje sinfónico, inevitablemente cambia de pie. Sal del suelo caliente de la fiesta y adéntrate en la edificio del concierto. El encaje no siempre es consumado y, en ocasiones, el ritmo parece forzado en el interior de una método diseñada para otros desarrollos musicales. Pero ahí empieza lo interesante para mí porque siempre en el arte y en particular el teatro, me gusta el aventura. Y en este caso no se tráfico de convertir el merengue en música académica, ni de domesticarlo, sino de hacerlo dialogar con otra tradición y eso es lo fascinante. No es puro merengue ni pura sinfónica: es un investigación musical realizado por excelentes profesionales, con astucia, respeto y conciencia de lo que tocan.

En nuestro caso, como dominicanos, este expresión nos alienta y nos toca el alma, porque afirma que nuestra música popular además puede establecerse espacios históricamente reservados a otros sonidos. Podrás, entonces, escuchar el merengue sentado, aunque sea por un momento, en la larga mesa de tradición clásica, ampliando tu horizonte sin perder tus raíces. Y, estamos orgullosos como dominicanos de contemplar y disfrutar a Ramón Orlando, un gran músico, con esos arreglos magistrales y tocando el piano con absoluta destreza”.

Guías Júnior Cabrera

El director musical del agrupación Alfareros, en entrevista con Ramón Orlando, observa la categoría musical que adquirió el merengue al darle orquestación al más stop nivel sinfónico.

En su entrevista con Orlando Valoy, Cabrera muestra los giros musicales que adquieren piezas antológicas de ritmo franquista como Compadre Pedro Juan, al asignarles un tratamiento instrumental basado en lo clásico.