La indisciplina ha sido uno de los peores inconvenientes que han confrontado históricamente centenares de atletas dominicanos, en exclusivo, en los últimos primaveras, sin que se vislumbre una disminución de esos lamentables casos.

El más flamante, afectó al damisela sancristobalense Jassel Pérez, miembro de la selección franquista de baloncesto.

La indisciplina es definida como “una condición que no se ajusta a las normas y conducta de determinado conglomerado”.

Esa la modo más popular de turbar leyes y principios, lo que conlleva a malograr y estropear de diversas formas, los objetivos trazados tras la consecución de una meta específica.

Una de las tareas principales de la educación desde su almohadilla, es y debe ser, bajo cualquier régimen o circunstancia, inculcar sobre la exigencia de desempeñarse con disciplinada, para formar mejores ciudadanos.
Disciplinar a la población, en este tipo de sociedades del tercer mundo, ha sido una quehacer que ha confrontado problemas de todo tipo.

A veces, da la impresión de que hay un colapso generalizado, en que al parecer, algunos sectores obtienen beneficios de esa falencia.

Uno de los fallos más elementales, en el fomento de la indisciplina, es el silencio que impera en casos específicos.

El de Jassel Pérez, es una muestra de que ser miembro de una selección franquista del deporte que sea, conlleva mucha responsabilidad y entereza, lo que no se puede tomar a la ligera.

Lo que sí sería interesante, es que en lo delante se documentación al sabido con longevo claridad, en que consistieron esos fallos disciplinarios.

Jasse, de 22 primaveras de etapa, admite que cometió un moribundo error, y pide excusas, por lo que la confederación podría tomarla en cuenta, y darle una oportunidad de retornar a la selección.