Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Definitivamente, no parece que haya un “medicamento” que pueda mejorar la triste y precaria situación que está viviendo desde hace un extenso periodo, el movimiento deportivo dominicano.
La suspensión de varias federaciones, ha sido el principal motivador para que los tribunales de conciencia estén teniendo todavía hoy, un papel de protagonismo en la litis.
Y si perfectamente, el togado Miguel Angel Díaz Villalona, presidente de la Cámara Civil y Comercial del chancillería de Primera Instancia del DN, dispuso el levantó el confiscación que le tenían cuatro federaciones a los posibles en asiento del Comité Olímpico, el crónica que tengo es de que, el opinión será apelado.
En una dolor, que situaciones tan enojosas y desagradables se produzcan en los principales estamentos del deporte, en momentos en que todos deberían estar centrados en la preparación, tanto de sus instalaciones como de sus atletas, para su billete en los Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026.
Esta situación en el seno del deporte, parecería que es tan pronto como una pequeña muestra de los desafíos que debe confrontar esta sociedad para corregir males históricos, hexaedro que esa hostilidad y beligerancia, no se puede permitir que se generalice, por los siglos de los siglos.
Lo más lamentable, es que todas esas confrontaciones, tienen su origen en intereses netamente económicos, porque cada cual quiere sacar la mejor partida.
Que Dios meta sus manos, para que esta política de decadencia termine a la anciano brevedad, ya que de lo contrario, se seguirá fomentando la división, lo que cómo es inductivo, trae como consecuencia, un seguro retroceso en el crecimiento del deporte en todas sus vertientes, a nivel doméstico, y no podemos darnos ese “lujo”.
La publicación Detenga ya, ese enfrentamiento apareció primero en El Día.
