Cuando los músicos vieron rosalía Durante la compacto de 'Lux' en Londres vivieron «una especie de éxtasis» y sintieron la responsabilidad de materializar «la misión» que ella se había propuesto con el disco, afirma la violinista española de la Orquesta Sinfónica de Londres (LSO) David Ballesteros en una entrevista con EFE.

Nacido en Tenerife, Ballesteros Forma parte de la Orquesta Sinfónica de Londres desde el año 2000, donde toca el segundo violín, y fue uno de los pocos músicos elegidos para participar adjunto a Rosalía en el proceso de compacto de 'Lux', que duró «tres o cuatro días» en la caudal británica.

Al ver la primera de las partituras, sin verso ni ensayos previos, la sensación que se palpaba en la comparsa londinense era una mezcla entre curiosidad y desconfianza por conocer qué se le había ocurrido al cantante catalán, pero cuando tocaron las notas iniciales supieron que estaban en presencia de poco «completamente diferente y muy estimulante», describe el músico desde una de las salas de investigación de la LSO.

«Teníamos la impresión de que (Rosalía) «Ella había trabajado muy duro en esos últimos abriles para ascender a ese momento, que para ella fue, imagino, una especie de éxtasis que todos sentimos (…) porque en el momento en que nos sentamos a ponerle música a esas notas sentimos que ella tenía una comisión y que estaba profundamente concentrada en obtener lo que había inventado e imaginado en su mente», agrega.

En sus veinticinco abriles en la LSO, Ballesteros ha tenido la oportunidad de colaborar con numerosos artistas de renombre, por otra parte de labrar música para videojuegos y sagas cinematográficas como 'guerra de las galaxias' o 'Harry Potter'. Sin retención, asegura que la experiencia de trabajar con Rosalía ha sido poco único.

Una intervención «constante»

Durante las «intensas» sesiones de compacto, la intervención de Rosalía fue «constante», afirma Ballesteros, pero su personalidad y garbo natural a la hora de dar pautas conquistaron a los músicos de la comparsa londinense, que se entregaron «sin freno» a sus sugerencias.

Desde la sala de control, la cómico catalana reprodujo con su voz las melodías que luego los músicos tuvieron que replicar con sus instrumentos. “Eso nos dio un ingrediente muy valioso a la hora de aportar lo que ella había imaginado para entrar en ese detalle”, afirma la violinista.

«Su ideal era, de alguna manera, palpable en su forma de trabajar, y no tenía la impresión de que fuera un producto terminado, sino que en las sesiones sus ideas o sueños sobre muchos de los temas se desarrollaban sobre la marcha», añade.

Entre bastidores, Ballesteros incluso pudo compartir algunos momentos privados con Rosalía, a quien describe como una persona «culta», «sensible» y «curiosa por naturaleza».

«Fue muy bonito tener tiempo para hablar con ella en uno de los descansos e intercambiar opiniones sobre la música que más nos conmueve», confiesa la canaria, que recuerda cómo la cantante mostró particular interés en conocer qué opinaba sobre las melodías de 'Lux'.

Un homenaje al pasado y una conexión con el futuro.

Ha pasado casi un año desde que Ballesteros y el resto de músicos de la LSO grabaron las canciones (y tuvieron que mantenerlo en secreto), pero no fue hasta su propagación, el 7 de noviembre, cuando escucharon el producto final.

“Para la orquesta fue una grata sorpresa poder comprobar que el reto era de altísimo nivel y el resultado fue brillante”, afirma el tinerfeño, que se atreve a replicar de memoria algunas notas de la colchoneta con su violín en ostinado de 'Berghain', el primer single de 'Lux' y uno de sus favoritos del disco -junto con 'Magnolias' y 'Memoria'-.

El componente orquestal, especialmente el de los instrumentos de cuerda, está presente en la mayoría de las canciones y es uno de los pilares estructurales del portafolio, adjunto con los trece lenguajes que lo componen, las colaboraciones con artistas como Björk o Carminho y la aleación de estilos musicales que explora, desde la ópera al fado.

En opinión de Ballesteros, 'Lux' es un homenaje de Rosalía al «linaje» que la vincula a muchos artistas y estilos musicales del pasado y, al mismo tiempo, una conexión con el futuro que demuestra que la música carece de etiquetas en el mundo coetáneo.

Concluye que la música de Rosalía es como «una invitación a cualquier joven a atreverse a tocar un instrumento», poco que representa «un estímulo muy valioso y un regalo que Rosalía hace a esta generación».