BOLONIA, Italia.– La selección italiana de tenis se proclamó campeona de la Copa Davis por tercer año consecutivo tras vencer 2-0 a España en la final disputada este domingo en Bolonia, en una impresión en la que Matteo Berrettini y Flavio Cobolli se convirtieron en los grandes protagonistas, logrando el título pese a las ausencias de Jannik Sinner y Lorenzo Musetti.

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Italia, que consolida su dominio en el tenis mundial, levantó su cuarta “Ensaladera” en la historia y lo hizo sin perder un solo punto durante toda la competición. Con una plantilla considerada su “Unidad B”, los italianos sacaron la casta necesaria para imponerse en cuartos, semifinales y final sin obligación de acudir a la serie de dobles.

Berrettini abre el camino con un triunfo persuasivo
El primer punto lo aseguró Matteo Berrettini con una sólida conquista sobre el gachupin Pablo Carreño por 6-3 y 6-4. Berrettini impuso un servicio devastador —terminó con 13 aces— y mostró un dominio total desde el fondo de la cancha, apoyado por un divulgado entregado que llenó el circuito boloñés. Aunque Carreño salvó varias bolas de quiebre, no pudo contener la potencia del italiano en los momentos claves.

Cobolli completa la correr con remontada frente a Munar
En el segundo enfrentamiento, Flavio Cobolli selló el campeonato con una vibratorio remontada frente a Jaume Munar por 1-6, 7-6(5) y 7-5. Munar inició con un nivel extraordinario, dominando por completo el primer set y generando esperanza en España de forzar el dobles. Sin incautación, Cobolli resurgió impulsado por la graderío, salvó situaciones críticas y logró minar en el 5-5 del tercer set para cerrar el partido y, con ello, el título.

Pese a la importante entrega del equipo gachupin, la superioridad italiana se impuso una vez más. Simone Bolelli, único componente presente en las tres coronaciones consecutivas, acompañó desde el parcialidad el nuevo éxito de la Azzurra, que reafirma su hegemonía en la Copa Davis.

Con esta conquista, Italia continúa escribiendo una etapa dorada en su historia tenística, demostrando que incluso sin sus principales estrellas puede pelear —y aventajar— al más parada nivel.