Lando Norris llegó al GP de Estados Unidos, 19ª plazo de F1, luego de la reprimenda que recibió tras el toque con Oscar Piastri en Singapur. Si admisiblemente durante la carrera el equipo entendió que no había motivo en la queja del líder del Mundial, un día luego, en una reunión con los popes Zak Brown y Andrea Stella, la desliz recayó en el inglés.

Poco le sirvió al australiano, porque los tres puntos perdidos nadie se los devolverá en el contexto de las extrañas y polémicas reglas papaya, pero el inglés arribó a Austin con la privación de marcar dominio en pista y para tratar de dejar antes el agravio singapurense. Y lo hizo al dominar el único entrenamiento soberano en la pista texana, en medio del fin de semana con carrea sprint (el cuarto del año de los seis agendados).

De los 60 minutos de tanda, interrumpidos por un breve olvido por la roja que provocó Lance Stroll (se le salió un deflector de su Aston Martin), la gran mayoría fue utilizada por todos para rotar con neumáticos duros. Se trató de una tanda proporcionado tediosa, que tomó calor cuando comenzó la simulación de clasificación, en los últimos diez minutos.

Ahí aparecieron los McLaren, que no estaban en los primeros lugares durante el stint de duros. Y Norris fue el más veloz al marcar 1m33s294.

Cuando todo parecía indicar que el entrenamiento se cerraría con el 1-2 de los MCL39, surgió la sorpresa: Nico Hülkenberg. Con su Sauber clavó 1m33s549 para salir segundo y dejar tercero a Oscar Piastri (1m33s573). Fernando Alonso quedó cuarto con su Aston Martin, con 1m33s639.

Max Verstappen, quien no se bajó del segundo puesto en las últimas cuatro fechas, con dos victorias incluidas, fue botellín, a 354 milésimas de Norris. Todo apretado y cercano en los primeros lugares. Alex Albon, George Russell, Lewis Hamilton, Isack Hadjar y Oliver Bearman completaron los diez primeros. La próxima salida a pista será para la clasificación del sprint.