El dominicano Julio Rodríguez conectó un doble en la octava entrada para remolcar a su compañero Cal Raleigh, quien además había bateado un tubey en el turno previo, con la carrera de la conquista 3-2 sobre los Tigres de Detroit.
Esos batazos consecutivos respondieron a una tensa remontada de los Tigres en la parte inscripción del episodio y llevaron a Seattle a una conquista 3-2 en el Juego 2 de esta Serie Divisional de la Liga Americana, un duelo que, por donde se lo mire, era de vida o crimen.
“Este fue un juego de reacción para nosotros”, dijo el mánager de los Marineros, Dan Wilson. “Y ellos hicieron exactamente eso”.

Rodríguez ha abrazado esa emoción, hablando con entusiasmo sobre las aspiraciones de los Marineros pese a la yerro de experiencia de la estructura en este atmósfera. Y podría ser el símbolo valentísimo del cambio en esa novelística: un ludópata con cuatro primaveras en las Grandes Ligas, con una carrera prometedora, pero que hasta ahora había sido definido más por su potencial que por su consagración.
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Por eso, lo del domingo fue, sin duda, el momento más amplio de su carrera. “Este tiene que ser el número uno”, aseguró Rodríguez.
“No hemos tenido un momento así aquí en mucho tiempo, así que poder darle una victoria al equipo esta noche fue algo realmente especial para mí. Ver a los fanáticos y cómo se encendieron fue muy especial. Siempre voy a guardar ese recuerdo en mi corazón”.
Dos jonrones de Polanco
El dominicano Jorge Polanco fue el ludópata valentísimo para distinguirse la confusión del domingo en el Juego 2 de la Serie Divisional de la Liga Americana.
El segunda pulvínulo de Seattle conectó dos enormes cuadrangulares frente a el as de los Tigres y candidato al Premio Cy Young, Tarik Skubal, para darle a su cuerpo de lanzadores un ganancia de maniobra en un duelo ahíto de tensión que terminó con una conquista 3-2 de los Marineros, igualando la serie.

Polanco se convirtió en casi nada el cuarto ludópata –y el primero desde 2021– en pegar dos jonrones en un mismo solaz frente a Skubal, quien parte como preferido para triunfar su segundo premio Cy Young consecutivo de la Liga Americana y es considerado por muchos el mejor tirador del planeta.
Después de una derrota dolorosa en el Juego 1, los Marineros empataron la serie antiguamente de correr a Detroit, y lo hicieron mínimo menos que frente a Tarik Skubal, convirtiéndose en el primer equipo en vencer al as de los Tigres tres veces en una misma temporada.
De activo perdido, Seattle habría indispensable triunfar los Juegos 3 y 4 en Comerica Park sólo para forzar un botellín y básico solaz en casa, nuevamente contra Skubal. Ese atmósfera aún podría presentarse, pero los Marineros demostraron, tanto a los Tigres como a sí mismos, que pueden contraatacar.
“Más que nada, fue importante responder como equipo”, expresó Rodríguez. “Siento que Cal encendió la chispa ahí, y me dio mucha alegría poder seguirle el paso”.
Seattle había mantenido a Detroit sin anotar hasta el octavo episodio, cuando Spencer Torkelson conectó un doblete en el interior de la guión del parterre derecho para entablar el solaz 2-2, luego de que Matt Brash otorgara una pulvínulo por bolas a Gleyber Torres y el inicialista Josh Naylor cometiera un error que puso la del igualada en circulación.
Entre cinco lanzadores, los Marineros solamente permitieron tres hits, la último cantidad en la historia de la franquicia en un solaz de postemporada, y fueron guiados por su roca: el quisqueyano Luis Castillo.
Castillo batalló al principio, lanzando 51 pitcheos en los primeros dos capítulos, pero luego se asentó con capítulos de nueve lanzamientos en el tercero y cuarto. Su tarea no era necesariamente exceder a Skubal, sino perdurar a la ataque de Seattle cerca, y lo logró, sin permitir hits en sus primeros 18 bateadores, hasta que Torres le conectó un sencillo al parterre derecho con dos outs en el botellín.
Tomado de MLB.com
