Históricamente a los dominicanos siempre se les ha querido etiquetar el mote de que poseen una pésima memoria, porque casi siempre olvidan, y creo que es intencional, parte de las responsabilidades que deben cumplir por motus proprio o por el mandato que les otorga la sociedad en militar, durante sus procesos electorales.
Sea cual sea el origen del olvido, casi siempre se produce cuando no afecta directamente intereses personales, o colaterales de grupos dominantes que al fin y al límite son los que dictan con destino a cuál trayecto se debe transitar para no encontrar grandes obstáculos.
Las carencias de servicios y otros aspectos básicos, para el desarrollado de la sociedad, no se producen por olvido, porque los que de una u otra forma alcanzan el poder político o crematístico, lo que siempre presente, que materializar los planes que les conviene, nunca, de ningún modo, los que atenten contra sus intereses.
Muchos podrían creer que en los deportes, actividad que desde los tiempos remotos se definen como protector del cuerpo y la mente, la situación es diametralmente opuesta a los demás sectores.
Sin secuestro, están equivocados medio a medio, porque allí se escenifican “guerras cruentas, despiadadas e implacables”, solo para perdurar o tomar el poder por cualquier vía, lo que hace global, observar como las diferencias traspasan los linderos de sus organizaciones, desde las más pequeñas hasta las más poderosas, olvidando por completo el compromiso de perdurar delante todo la pelotón, en pro del mejora de la colectividad.
Y que nadie justifique, bajo alegatos sin ninguna saco, las “guerras” en el movimiento deportivo, porque que se sepa, sus dirigentes tienen buena lozanía mental, como para desatender o renunciar, los compromisos asumidos.
