Un hombre armado que mató a cuatro personas adentro de una torre de oficinas en Manhattan atribuyó sus problemas de vigor mental a la Liga Nacional de Fútbol Americano y pretendía atacar la sede de la lazo en el suelo de en lo alto, pero tomó el elevador errado, dijeron las autoridades el martes.

Los investigadores dijeron que Shane Tamura, un trabajador del casino de Las Vegas, llevaba una nota escrita a mano en su billetera que afirmaba que sufría de encefalopatía traumática crónica, conocida como CTE, y acusó a la lazo de ocultar los peligros de las lesiones cerebrales relacionadas con los deportes de contacto.

Tamura, de 27 abriles, disparó a varias personas en el vestíbulo del rascacielos y a otra en una oficina del suelo 33 el lunes antiguamente de suicidarse, informaron las autoridades. Entre las víctimas se encontraban un policía de la ciudad de Nueva York fuera de servicio y un guarda de seguridad.

Las quejas del atacante con la NFL salieron a la luz a medida que la policía comenzaba a restaurar los detalles de su vida y del delirio por carretera que lo llevó a Manhattan. No está claro si Tamura presentaba síntomas de encefalopatía traumática crónica (ETC), que solo se puede diagnosticar examinando el cerebro tras el fallecimiento de una persona.

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Tamura, quien jugó fútbol norteamericano en la escuela secundaria en California hace una período, pero nunca jugó en la NFL, tenía informes de enfermedades mentales, según la policía. En la nota de tres páginas hallada en su cuerpo, acusó a la NFL de ocultar los peligros para el cerebro de los jugadores con fines de utilidad. Esta enfermedad cerebral degenerativa se ha relacionado con conmociones cerebrales y otros traumatismos craneoencefálicos repetidos, comunes en deportes de contacto como el fútbol norteamericano.

En la nota, Tamura se disculpó repetidamente y solicitó que le realizaran un estudio cerebral para detectar ETC. Mencionó un documental de PBS Frontline sobre la enfermedad y mencionó al exjugador de la NFL Terry Long, diagnosticado con ETC, y la forma en que Long se suicidó en 2005.

La NFL negó durante mucho tiempo el vínculo entre el fútbol norteamericano y la CTE, pero reconoció la conexión en un declaración en presencia de el Congreso en 2016 y ha pagado más de 1.400 millones de dólares a jugadores retirados para resolver reclamos relacionados con conmociones cerebrales.