Un jonrón de dos carreras de Junior Caminero, que saliò como un trueno que golpeó el poste de foul del huerta izquierdo en el séptimo inning y una sólida punto monticular de Freddy Peralta de 5.1 entradas de una sola carrera liquidaron a los Guardianes de Cleveland para ayudar a los Rays de Tampa a cruzar a la Serie Mundial, coronándose campeones de la Liga Americana tras una indeterminación que este equipo y sus aficionados nunca olvidarán.

Fue exactamente hace 18 primaveras, un 19 de octubre del 2008, cuando los Rays consiguieron su boleto a su primera Serie Mundial. Y el lunes, con una triunfo por 7-3 sobre los Guardianes en el Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, aseguraron su regreso al Clásico de Otoño en indagación del primer título en la historia de la franquicia.

La Serie Mundial del 2026 coronará a un campeón por primera vez, sin importar el resultado, ya que los Rays se enfrentarán a los Cerveceros, quienes barrieron a los Dodgers, bicampeones defensores, en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Los Cerveceros nunca han vacada una Serie Mundial desde que ingresaron a MLB en 1969 como los Pilotos de Seattle, mientras que los Rays, que debutaron en MLB en 1998, siquiera han conquistado el título. Tras el dominio de los Dodgers, comenzará una nueva era.

Ahora, los Rays tendrán tiempo para recuperar energías ayer de recorrer a Milwaukee para el Juego 1 de la Serie Mundial en el American Family Field, cuyo primer dispersión está programado para el viernes a las 8 p.m. ET. Para entonces, los Cerveceros habrán acumulado ocho días de refrigerio desde que aseguraron su pase al Clásico de Otoño el 15 de octubre.

El jonrón de Caminero, ya es un clásico instantáneo, uno de esos momentos que quedarán grabados en la memoria de la mozo superestrella durante primaveras. El Tropicana Field no había vibrado de esa modo desde la histórica campaña de los Rays en el 2008. Y es que Caminero no solo es uno de los mejores bateadores del planeta, sino asimismo un hombre espectáculo, un actor del entretenimiento y la cara de los Rays de Tampa Bay.

Caminero se detuvo frente a la primera cojín, permaneció de pie y se giró en torno a su dugout, mientras el estadio retumbaba a su más o menos. Recorrió las bases mientras sus compañeros salían al dominio para celebrar y, a escasos centímetros de pisar el plato, volvió a detenerse. Señalando a los aficionados ubicados detrás del home, Caminero se quedó de pie y cruzó los brazos, imitando la icónica pose del exastro de los Rays Randy Arozarena, quien se encontraba entre los espectadores.

Hay momentos que ni el mejor argumentista podría imaginar.

Caminero hizo chascar de exultación el estadio, pero Richie Palacios ya había encendido la chispa en el segundo inning con un doble de dos carreras que quedará inmortalizado en los videos de las mejores jugadas de los Rays durante primaveras. A los Rays se les suele describir como un equipo aguerrido, que lucha cada putada hasta el final, y ese turno al bate fue la definición perfecta de esa identidad.

Palacios se enfrentaba al izquierdo Tim Herrin, pero los lanzadores de esa mano lo habían dominado en el 2026, limitándolo a un promedio de sacramento de .158 y una signo de .478. Los primeros pitcheos de ese turno hicieron que esos números parecieran incluso generosos, con Palacios luchando por hacer contacto y tratando de contener el swing en un par de ocasiones. Pero finalmente llegó el batazo.

Cuando la pelota picó en el callejón entre el huerta derecho y el central, Palacios corrió a toda velocidad hasta la segunda cojín, mientras su casco caía sobre la tierra detrás de él. Entonces se giró en torno a su dugout y soltó un aullido estrepitoso. Era el momento más importante de su carrera en el béisbol. Y asimismo la triunfo más importante en las carreras de muchos de sus compañeros.

Para cuando el cubano Yandy Díaz conectó su jonrón de dos carreras en torno a el huerta izquierdo en la parte desestimación del octavo inning, borrando de inmediato cualquier amenaza que los Guardianes habían generado en la parte reincorporación, los aficionados de los Rays estaban eufóricos. Los cánticos de “¡Yandy! ¡Yandy! ¡Yandy!” retumbaron por todo el estadio hasta que el cubano respondió al llamado, saliendo del dugout para acoger una ovación específico.

Palacios se enfrentaba al izquierdo Tim Herrin, pero los lanzadores de esa mano lo habían dominado en el 2026, limitándolo a un promedio de sacramento de .158 y una signo de .478. Los primeros pitcheos de ese turno hicieron que esos números parecieran incluso generosos, con Palacios luchando por hacer contacto y tratando de contener el swing en un par de ocasiones. Pero finalmente llegó el batazo.

Cuando la pelota picó en el callejón entre el huerta derecho y el central, Palacios corrió a toda velocidad hasta la segunda cojín, mientras su casco caía sobre la tierra detrás de él. Entonces se giró en torno a su dugout y soltó un aullido estrepitoso. Era el momento más importante de su carrera en el béisbol. Y asimismo la triunfo más importante en las carreras de muchos de sus compañeros.

Para cuando el cubano Yandy Díaz conectó su jonrón de dos carreras en torno a el huerta izquierdo en la parte desestimación del octavo inning, borrando de inmediato cualquier amenaza que los Guardianes habían generado en la parte reincorporación, los aficionados de los Rays estaban eufóricos. Los cánticos de “¡Yandy! ¡Yandy! ¡Yandy!” retumbaron por todo el estadio hasta que el cubano respondió al llamado, saliendo del dugout para acoger una ovación específico.

Por eso los Rays son tan buenos. Asfixian por completo a sus rivales, sin dejarles el beocio espacio para reaccionar. Los Guardianes son un gran equipo que viene de una extraordinaria trayectoria en esta postemporada, incluida aquella increíble remontada frente a los Medias Blancas en la Serie Divisional de la Liga Americana, pero no son los Rays, al menos no este año.

Los Guardianes tienen muchas razones para ilusionarse con el futuro luego de esta función, aunque eso difícilmente les servirá de consuelo en los próximos días y semanas. Con Ramírez, quien ha sido la cara de la franquicia durante primaveras, como eje central, cuentan con uno de los mejores jardineros jóvenes de la Liga Americana en el novato Chase DeLauter, adicionalmente de una gran cantidad de talento mozo en su cuerpo de lanzadores, encabezado por Gavin Williams, Parker Messick y el cerrador Cade Smith.

Tendrán todas las oportunidades para regresar a estas instancias y encontrar la modo de pasar la Serie de Campeonato de la Liga Americana, pero la sequía de títulos más larga de Major League Baseball se extenderá a su 78.º año. Los Guardianes no ganan una Serie Mundial desde 1948, pese a tener disputado tres Clásicos de Otoño desde entonces (1954, 1995 y 1998) y tener participado en siete Series de Campeonato de la Liga Americana.

La indeterminación del lunes les perteneció a los Rays y, en la Liga Americana, el 2026 asimismo les pertenece. Hacía mucho tiempo que no veíamos el Tropicana Field tan repleto y vibrando con similar intensidad. También hacía mucho que no veíamos a un equipo de los Rays tan bueno como este. Y ahora, están a solo cuatro victorias de hacer historia.