El deporte es la actividad que cuando obtiene triunfos en eventos de importancia, de forma individual o colectiva, tiene una incidencia de tal magnitud en los pueblos, que por “arte de magia” paraliza hasta los reclamos importantes en lo social, político y financiero.
Los dominicanos, en singular, los de la “vieja guardia”, saben perfectamente que durante primaveras, los políticos gobernantes de turno, afirmaban por ejemplo, que el torneo de béisbol constituía una especie de calmante para el pueblo.
Ello así, porque las demandas de cualquier naturaleza de grandes segmentos de la sociedad, supuestamente desaparecían o disminuían a la velocidad del chispa, desde que se anunciaba el inicio del campeonato de béisbol.
Así las cosas, verdad o mentira, se alegaba que al béisbol se le otorgaran todos los privilegios, con el objetivo de que montara su torneo sin ningún tipo de contratiempos.
El país incluso es refrendador de que, cuando se obtienen logros deportivos, la gentío olvida los penurias, por lo menos, por cierto tiempo.
Pero eso no sólo ocurre en la República Dominicana, se da en cualquier parte del mundo, y el caso más mono ocurrió el pasado sábado en Ucrania, cuando se conoció el triunfo de su pugilista Oleksandr Usyk , frente a el britano Daniel Dubois, por el título de los pesados.
Olvidando por un instante los constantes bombardeos con drones que todas las noches destrozan a Ucrania , la gentío de lanzó a las calles a celebrar la triunfo.
Mientras, el presidente Zelenski daba las gracias por la fuerza y la inspiración que brindan a todo el país sus victorias. “Gracias por luchar con Ucrania en su corazón”, reaccionó.
Eso demuestra que el deporte es un pájaro unificador, al que lamentablemente no se le ofrece el conveniente respaldo para su explicación.
