La temporada 2025 de Fórmula 1 cruzó el ecuador posteriormente del GP de Gran Bretaña y los rumores sobre la conformación de la parrilla de 2026 van en aumento. El ruido se sosegó en los últimos días por el cimbronazo que significó el despido de Christian Horner de su cargo de director de Red Bull Racing. Las réplicas de la salida del pope de Milton Keynes se van a apagando y los focos vuelven a apuntar en la persona que tiene la contraseña del futuro cercano del Mundial: falta menos que Max Verstappen.

El interés de Toto Wolff para hurtar al tetracampeón a Mercedes no es nuevo. En 2024, el austríaco debía averiguar un reemplazo para Lewis Hamilton, quien temprano en el año anunció su salida para irse a Ferrari. El director de las Flechas de Plata aguardó todo lo posible a Max, hasta que finalmente no tuvo más tiempo y confirmó al novato Kimi Antonelli para agregar a George Russell. Las charlas con el holandés habían existido, pero las mieles del título aplacaron sus ganas de salir de Red Bull, a pesar de la clara caída de rendimiento que había experimentado el RB20 en la segunda parte del año.

En 2025 se incrementaron los problemas de competitividad de los autos de las bebidas energizantes. Ya sin Adrian Newey, entre otras personas de peso en los éxitos anteriores (Rob Marshall y Jonathan Wheatley), la escudería austríaca dependió en las primeras 12 fechas pura y exclusivamente del talento inagotable de Verstappen. El campeón hizo hechicería varias veces, como en Imola o en la clasificación de Silverstone. Pero no alcanza, ni alcanzará, para vencer a los poderosos McLaren. El despido de Horner decidido por Oliver Mintzlaff fue, más allá de que quería cortar con el poder inmutable del inglés, una muestra de cercanía con Max, porque el clan Verstappen estaba en conflicto declarada con el director; fundamentalmente Jos, el papá de Max.

Sin requisa, Verstappen sigue siendo la vedete de la temporada. Si acertadamente su entendimiento con los Toros vence al clausura de 2028, el holandés podría ejecutar una cláusula de rendimiento amoldonado en el inicio de las receso. Ola Källenius, CEO de Mercedes, le dio el manido bueno a la costosa contratación de Verstappen, quien tendría un salario cercano a los 100 millones de dólares. El equipo con almohadilla en Brackley tiene tres dueños que se reparten las acciones por partes iguales: Mercedes, Wolff e Ineos. Desde Red Bull, según informó La Gazzetta dello Sport, no le pondrían trabas legales a Max si finalmente decidiera irse.

Ahora acertadamente, la mudanza de Verstappen a Mercedes rompería el mercado. ¿Quién sería su compañero? El entendimiento de Russell vence a fin de año y por ahora no se renovó. Tanto Wolff como el piloto inglés dijeron varias veces que están en charlas, pero todavía no ocurrió. Según dijo Jenson Button, excampeón y flagrante comentarista, Mercedes armaría una dupla muy esforzado: Verstappen-Russell. Con la renovación del anglosajón y el desembarco del holandés, Kimi Antonelli se quedaría sin butaca en las Flechas de Plata, pero de ninguna modo fuera de la F1. El italiano iría a uno de los equipos que son clientes de motores de la Estrella, Alpine y Williams. El rumor más esforzado ubica al boloñés en el equipo francés. Vale aclarar que la posición de Franco Colapinto en Enstone es evaluada carrera a carrera en esta temporada, con lo cual el 2026 aparece como poco retirado por ahora. La chance de Williams para Antonelli se podría inaugurar si Carlos Sainz se va a Red Bull.

Parece una manía todo, pero Verstappen rompería el mercado. Sainz firmó entendimiento con Williams hasta el final de 2026, pero con una cláusula de salida al final del gimnasia flagrante si apareciera una opción esforzado. Eso dejaría desocupado una butaca en Grove, que podría tomar Antonelli. Pero, ¿y si se va Russell? Si Wolff decide perdurar a su alhaja (Antonelli) para agregar a Max, el anglosajón podría ir directo a Red Bull y allí se cerraría el círculo. Sin requisa, podría aparecer Aston Martin en el pernio. El team del millonario Lawrence Stroll tiene a Fernando Alonso en sus últimos compases en F1 y a su hijo Lance. Contar con Russell para encabezar la estructura inglesa puede ser interesante para ambas partes.

¿Y Red Bull? Podría tener una formación completamente diferente. Se sabe que Yuki Tsunoda no seguirá, no solo por rendimiento, es que su puesto internamente de la casa de bebidas energizantes (viene del otro equipo, antaño Alpha Tauri y hoy Racing Bulls) estuvo acompañada por Honda. La marca japonesa impuso, a cambio de capital, a su piloto internamente de la sociedad para el uso de los motores. La casa del Ala se irá a Aston Martin en 2026 y Yuki no seguirá. Isack Hadjar es casi número puesto para Red Bull el año que viene, más allá de Verstappen. Si el holandés finalmente se quedara, el francés acompañaría al tetracampeón y en Racing Bull quedarían Liam Lawson y Arvid Lindblad, la esperanza del software de incremento de las bebidas energizantes (poco así como el Antonelli de Red Bull). La presentación del chavea inglés paga dos pesos y ocupará el punto de Hadjar. Eso, de no ocurrir falta raro, está cerrado.

Fines de agosto parece ser el momento en el que todo podría dispararse. Si Max finalmente juramento devoción al equipo que lo llevó a lo más stop en Fórmula 1, prácticamente no habrá movimientos. Russell y Antonelli seguirán en Mercedes, Sainz continuará en Williams y Alpine decidirá por su banda, si es que no se vende el equipo. El pernio está franco y la contraseña es de Max.