“Si hacía falta algo más para que esté feliz, fue terminar de redondear todo el recibimiento, el trato. Estoy seguro que vamos a disfrutar muchísimo de este tiempo juntos”. Hacía 32 días que había sublime la Copa América. Un certamen durante el cual hablaban con Sergio Agüero en presencia de la posibilidad de hacer dupla ataque en el Barcelona. Ninguno de los dos sabía los amargos rumbos del destino.

Pasaron varias horas de aquel monólogo en Cataluña que dio la envés al mundo cuando el 11 de agosto de 2021, Lionel Messi inició un camino que nadie pensaba de forma oficial, pero lo hizo con la misma alegría de sus mejores épocas.

La Messimanía inundó la ciudad del encanto, pero el símbolo cambió aplausos y ovaciones por reprobación en cuestión de dos abriles. Este domingo, podría tomarse una mini revancha porque el Inter Miami buscará los cuartos de final del Mundial de Clubes en presencia de el París Saint-Germain (PSG) de Luis Enrique, que viene de ser campeón de la UEFA Champions League.

La última imagen que permanece de su paso por Francia antiguamente de marcharse a la Major League Soccer (MLS) fue la frialdad de su despedida, pero muy pocos recordarán el multitudinario admisión cuando todo era color de rosas.

Te puede interesar observar: Canadá vence a República Dominicana y obtiene bronce en Copa Panam U-19 de balonvolea

El 10 de agosto de 2021, un día antiguamente de su primera conferencia de prensa, la Pulga viajó con su esposa, Antonela Roccuzzo, y sus hijos (Thiago, Mateo y Ciro) a París, donde fue esperado por cientos de fanáticos en los alrededores de la plataforma en la que aterrizó su avión privado, que salió desde Barcelona.

El emblema lució una remera blanca con la inscripción: “Esto es París” (Ici c’est Paris). Con la humildad que lo caracteriza, apareció en una de las ventanas del división para pagar las muestras de cariño.

Fue la frutilla del postre a uno de los mercados de pases más estratégicos del presidente Nasser Al-Khelaïfi al mando de PSG. Trajo un guardameta con mucha proyección (Gianluigi Donnarumma), un volante de gran presente en Liverpool (Georginio Wijnaldum), un central de experiencia (Sergio Ramos) y el mejor deportista del mundo para tirar paredes con Neymar, Di María y Kylian Mbappé. Las caras nuevas llegaron con el pase en su poder para ser dirigidos por Mauricio Pochettino. “Sé que hace 2 ó 3 días que están en la calle, en el aeropuerto. Es impresionante. No había vivido nunca una cosa así”, había señalado Messi en su presentación sobre su primera experiencia fuera de España. Hoy, solo queda Donnarumma de los nombres citados.

Su inauguración con esta camiseta fue el 29 de agosto durante una conquista contra Reims por la cuarta aniversario de la Ligue 1. Fue uno de los 75 partidos que disputó en PSG con 32 goles y 24 asistencias. Sin bloqueo, su bienvenida a la vida parisina no fue grata porque Le Royal Monceau, hotel de cinco estrellas en el que se hospedaba próximo a su comunidad, registró un episodio de inseguridad en septiembre de ese año, cuando fueron asaltadas cuatro habitaciones del enredado, según relató el diario britano The Sun. Fue un aviso de que la tranquilidad sería un aceptablemente escaso en el país europeo.

Durante su primera temporada con el multicampeón Galo, Leo no estuvo en su mejor forma física porque siquiera llevó a mango una pretemporada adecuada tras arribar en medio de la competencia (ya se había jugado la primera viaje de la cinta restringido).

A pesar de esto, el brasileño Leonardo, por entonces director deportivo, lanzó una crítica por sus ausencias: “En los últimos dos meses pasó más tiempo con su Selección que en PSG. En la última fecha FIFA jugó tres partidos y ahora tiene problemas musculares”. Incluso, llegó a aseverar que Mbappé era el “mejor del mundo” cuando el 10 venía de obtener su séptimo Balón de Oro. No tardaron en picarle el boleto desde la dirigencia y lo reemplazó Luis Campos.

La Ligue 1 ganada en ese curso no alcanzó para tapar la dolorosa matanza en presencia de Real Madrid en octavos de final de la Champions League. La desliz de reacción de un equipo aturdido tras acoger dos goles en dos minutos incluso precipitó el final de Pochettino en el lado. El sucesor, Christophe Galtier, estuvo allí de poder apaciguar los ánimos de un vestuario que se resquebrajaba por la fría relación entre Neymar y Mbappé.

El personaje de la Argentina buscó mediar sin éxito en un conflicto que ya venía desde hace meses. “Ese maldito no me la pasa”, llegó a decirle Kiki a su compañero Idrissa Gueye sobre una trastada en la que Ney eligió la personal antiguamente que el pase. En medio de su traspaso a Al Hilal, el brasileño hizo manifiesto el tenso vínculo con un like en redes sociales a una publicación que decía lo subsiguiente: “El verano pasado Mbappé dejó claro al PSG que ya no había lugar para él y Neymar en el mismo plantel. Casualmente, el día que prácticamente anunciaron a Neymar en el Al-Hilal, Mbappé volvió a los entrenamientos súper feliz”.

Uno de los que habló sobre la oficina de los egos tras bambalinas fue Ander Herrera y desligó de cualquier conflicto al rosarino: “Si tienes a Leo, todos los demás están un pasito atrás. ¿Hasta Mbappé? Sí, a Leo no le hace falta hablar para ser respetado. Cómo voy a levantar la voz si él no lo hace. ¿División entre Messi y Mbappé? Eso es mentira”.

Mientras tanto, el conexión con los hinchas comenzó a deteriorarse por esta desunión. Él y su amigo Neymar no participaban de los saludos colectivos a los ultras al término de los encuentros, fuera de excepciones. De hecho, el ex hombre del Barcelona fue sito en el centro de las críticas por irse directamente a los vestuarios tras los partidos.

En ese tiempo, las charlas por su renovación comenzaban a ser un tema de conversación en el Parque de los Príncipes. Su acuerdo de dos abriles llegaba a su fin en 2023 y había una prórroga adicional de un año si ambas partes estaban de acuerdo. Sin ir más allí, en septiembre de 2022, El Larguero, software que se emite por Cadena Ser de España, había informado que su entorno ya tenía la propuesta sobre la mesa para prolongar su permanencia. El ofrecimiento se cree que se hubiera extendido hasta mediados de 2025. Pero las charlas se dilataron y, en el medio, pasó el Mundial de Qatar. Lo que parecía ser un “mero trámite”, según manifestó la agencia EFE, pasó a ser una nudo.

Ese mismo país que le dio la bienvenida posteriormente de una promesa incumplida de Joan Laporta en Barcelona (llegó a aseverar que estaba cerrada la renovación, lo convocó a firmar, pero nunca pudo resolver los límites salariales de los Culés en la Liga de España) se transformó en víctima de su talento. Esa magnífica concierto en la Copa del Mundo fue coronada con un doblete en la final contra Francia para quedarse con el trofeo tan anhelado en su carrera con la selección argentina. En los días posteriores a la conquista se multiplicaron los recibimientos especiales a cada uno de los héroes Albicelestes en sus respectivos clubes. Incluso, el Olympique de Lyon le dedicó un momento a Nicolás Tagliafico. ¿En PSG? Casi que se siguió como si no hubiera pasado ausencia.

La recibo en el regreso a los entrenamientos se destacó por una ceremonia que trajo críticas por su rigor: un pasillo de honor y una estatuilla. Y a la hora de salir a arriesgar, se decidió no padecer a mango ningún homenaje por temor a “posibles silbidos, sobre todo tras los festejos de los argentinos y los deslices del arquero Emiliano Martínez contra Kylian Mbappé”, según divulgaron los medios locales.

Solo era cuestión de tiempo para el final de una crónica anunciada desde aquel robo en el hotel que utilizaba de residencia. Mayo fue el punto cúlmine de una relación rota. Leo subió unas fotos a sus redes sociales de un alucinación general a Arabia Saudita, un repaso sobre el que los portales RMC Sport, Le Parisien y L’Equipe informaron que no habría pedido autorización a las autoridades del club.

El segundo día de mayo se confirmó una suspensión de dos semanas. “Todo ha sido barajado por el club por lo que internamente se califica como un grave error”, indicó RMC Sport. El día 3, empezó el castigo ausentándose a la experiencia, mientras los ultras se autoconvocaron en la sede del PSG para insultarlo. Durante esa misma viaje, los fanáticos fueron a la casa de Neymar para pedirle que incluso se vaya.

El 5 de mayo, Lionel Messi se vio en una de las posiciones más incómodas de su trayectoria. Frente a una cámara y de traje, respiró hondo y dio un mensaje a todos sus seguidores en Instagram: “Quería hacer este video por todo lo que está pasando. Antes que nada, pedirle perdón a mis compañeros y al club. Sinceramente pensé que íbamos a tener libre después del partido, como venía pasando durante las semanas anteriores”. La pena fue levantada el 8 de mayo y su retorno fue en solitario en el Camp des Loges, mientras sus compañeros descansaban, luego del triunfo por 1-3 sobre el Troyes, afirmó Le Parisien.

El 3 de junio de 2023 fue el cerrojo de una etapa con demasiadas turbulencias. El anuncio del club para confirmar el final de la relación contractual dejó franco de designar su destino al campeón del mundo. La palabra más esperada aconteció el 7 de junio, cuando confirmó un futuro muy cercano: “Tomé la decisión de ir a Miami, todavía no tengo cerrado al cien por cien”.

El punta surgido de Newell’s emigró al Inter Miami y fue soltando a cuentagotas los detalles detrás de su conflictiva salida. “Hubo un quiebre con gran parte de la afición del PSG”, llegó a aseverar en junio de 2023 y, en su presentación con las Garzas, fue joyero: “Tuve dos años complicados, la pasamos mal y hoy somos felices acá”.

Recientemente, el capitán de la franquicia de Florida brindó más precisiones sobre esos meses en Francia durante una entrevista con Simplemente Futbol: “Veníamos de dos años complicados porque veníamos de vivir de una manera en Barcelona y en París la familia estuvo bien, pero no me sentí cómodo en el día a día y en los entrenamientos. Queríamos estar seguros de que la familia esté bien y yo disfrutar de lo que a mí me gusta”.

Ese frustrado paso ya quedó en el pasado y, en la presente, el campeón de la Leagues Cup y la MLS Supporters’ Shield con el Inter se mantuvo enfocado en el mayor desafío de los últimos abriles en su carrera a nivel clubes. Su performance fue positivo en el aspecto colectivo para cerrar el Grupo A de forma invicta con cinco puntos y sellar el boleto a los octavos de final. Este domingo desde las 13 (hora argentina) se jugará el pasaje a cuartos en el Estadio Mercedes-Benz en lo que será su primera vez enfrentando a un ex equipo.

Fuente: Infobae