Terrassa (Barcelona), (EFE).- Nacer o quedarse sin visión supone un liza mayúsculo en el día a día de las personas invidentes, adicionalmente de una dificultad añadida a la hora de aceptar a lengua actividades que muchos otros individuos disfrutan, como divertirse al fútbol.

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Para concienciar a la sociedad sobre cómo viven estas acciones, la ONCE de Terrassa (Barcelona) y el equipo de fútbol Terrassa FC han organizado una actividad en la cual tres jugadores del primer equipo se han puesto en la piel de sus homónimos ciegos que participan en las categorías adaptadas.

Los participantes en este armonía han fallado la mayoría de los pases y penaltis que han efectuado, pero sus errores solo han puesto en valía la dificultad de practicar un deporte sin uno de los sentidos.

«Cuando has perdido la panorama o has nacido sin ella, el poder conservarse a aceptar a lengua la anciano parte de actividades que harías sin problemas de visión es muy importante», ha explicado a EFE el director de la ONCE en Terrassa (Barcelona), José Juan Rodríguez, ya que implica que «la persona (ciega) se pueda reparar totalmente realizada en poco que le gusta» y pueda «aventajar mucho ayer su problemática visual».

A las órdenes de Xavi González

De este modo, Gil Muntadas, Aythami Perera y el guardameta del equipo Marcos Pérez se han puesto a las órdenes del seleccionador de España de fútbol sala adaptado en las categorías B2 y B3, Xavi González, el cual ha recreado las condiciones con las que los futbolistas con discapacidad visual juegan los partidos.

Para asomar, Muntadas, Perera y Pérez se han puesto unas antiparras especiales que reducían su campo de visión del mismo modo que las personas que padecen alguna patología visual y que juegan al fútbol.

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El estadio del Terrassa FC es el decorado de una iniciativa de la ONCE para vislumbrar cómo es divertirse sin ver. Aketza Martín Román/EFE

En el fútbol adaptado para personas con discapacidad visual existen tres categorías: la B3 y B2, para jugadores que aún tienen alguna pequeña capacidad visual, y la B1, para personas con detención nivel de ceguera.

«B2 y B3 es lo más parecido al fútbol sala convencional, el ámbito es igual o parecido dónde lo que buscamos es un contraste de color entre el balón y la pista, que haya una iluminación constante y regular durante todo el partido y el guardameta, que es vidente, no puede salir del ámbito», ha resumido para EFE el seleccionador.

Los jugadores del Terrassa FC Muntadas, Perera y Pérez han probado primero las antiparras especiales que emulaban la situación de los ciegos de las categorías B3 y B2.

Fútbol totalmente a oscuras

A continuación, el liza ha subido sustancialmente la dificultad, puesto que González les ha puesto un máscara totalmente opaco.
De esta forma, los futbolistas profesionales han jugado totalmente a oscuras, como lo hacen los jugadores de la categoría B1, que sufren una ceguera total o prácticamente total, es afirmar, que solo pueden intuir objetos a muy pocos centímetros de la cara.

En los partidos B1, las reglas sí que cambian, ya que, para asomar, los partidos se deben divertirse al música exento en campos de césped delimitados por vallas laterales para evitar que la pelota salga del campo, adicionalmente de la aparición de la figura del gurú, que con su voz encamina a su equipo en dirección a su objetivo.

Las únicas referencias de los jugadores del Terrassa FC han sido tanto los cascabeles que el balón sonoro tiene adentro como las voces de los guías, que los han orientado hasta sus destinos, por ello González ha insistido en que, tanto la instalación como el manifiesto asistente a partidos de fútbol de esta categoría esté en silencio: «Lo importante es que los jugadores, a nivel auditivo, reciban los ‘inputs’ de las adaptaciones».

El liza principal ha sido la tanda de penaltis, que necesitan un ritual previo ayer de poder efectuar el chute, en el que primero el gurú da golpes a los palos de la meta para orientar al tirador y, a continuación, se le dice la posición del guardameta y las instrucciones de en dirección a dónde tiene que dirigir el balón.

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