El novato dominicano Joshua Báez, de San Luis, hizo historia el sábado al convertirse en el primer ludópata en disparar tres jonrones en su primer coyuntura de Grandes Ligas. «Es increíble», dijo Báez. «Realmente no tengo palabras, pero sinceramente es un sueño hecho realidad. Solo intentaba mantener la calma, disfrutar del momento y tratar de divertirme».

Báez conectó un jonrón delante el primer dispersión que vio en Grandes Ligas, mandando una recta de Matthew Boyd, de Chicago Cubs, a 93.4 mph a una distancia proyectada por Statcast de 449 pies en dirección a lo profundo del rosaleda central. Volvió a irritarse la cerca en el tercer inning y luego disparó un tercer bambinazo en el sexto ininng.

El piloto dominicano Óliver Mármol se impresionó especialmente por la forma en que Báez conectó sus tres vuelacercas: tres pitcheos diferentes en dirección a tres zonas distintas del estadio. “Recta, slider, cambio. Vas al jardín central, luego halas la pelota y después conectas hacia la banda contraria”, dijo Mármol. “Es bastante extraordinario. Conectar tres ya es increíble por sí solo, pero hacerlo de esa manera ante tres lanzamientos diferentes es una locura”.

Indumentarias prestadas
Luego de la correr de Báez, los ejecutivos del Salón de la Fama de Cooperstown se interesó en las indumentarias que utilizó en su inauguración, el asunto es que todo eran prestadas. Cuando el prospecto Nro. 3 de los Cardenales llegó al Wrigley Field el sábado, no venía precisamente equipado con un arcón de Grandes Ligas.

El puertorriqueño Bryan Torres notó que Báez había llevado un par de spikes sucios y guantes de aspersión blancos para su inauguración, e intervino de inmediato. “Me dijo: ‘No puedes salir así en tu debut. Tienes que verte bien. Tienes que usar rojo’”, recordó Báez.

Torres comenzó a apañarse y finalmente encontró un par íntegro en el casillero de Blaze Jordan. Tomó un cinturón rojo de uno de los preparadores físicos, unas guantillas de aspersión de su compatriota José Fermín. El Salón de la Fama del Béisbol se comunicó para consultar sobre la posibilidad de agenciarse parte del equipo utilizado por Báez durante su histórico inauguración, incluidos los zapatos. El asunto es que el patronímico de “Jordan” está escrito internamente de los spikes. Báez todavía no está dinámico para entregarlos.

“Ojalá pueda [seguir usándolos]”, dijo Báez. “La gente de Cooperstown quiere llevárselos, pero veremos qué pasa”.

Al menos por otro día, los zapatos podrían permanecer en los pies de Báez. Tenía previsto retornar a usarlos el domingo, suponiendo que se hubieran secado luego de la copia posterior al coyuntura del sábado.

Los spikes son escasamente una parte de todo lo surrealista que ha ocurrido desde entonces. Las pelotas de los primeros dos cuadrangulares de Báez fueron recuperadas y serán llevadas a su casa, dijo, aunque la del tercero todavía no había aparecido hasta la mañana del domingo. Apenas ha tenido tiempo para digerir todo lo demás.

“Realmente no he dormido mucho en las últimas 48 horas”, dijo Báez. “Simplemente lo estoy disfrutando”.