Estados Unidos.- Los Indiana Pacers humillaron el domingo por 129-109 a los Cleveland Cavaliers, líderes del Este, que quedan al borde del losa con un 3-1 en contra en su serie de semifinales de conferencia.

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Los Pacers iban 41 en lo alto al refrigerio, un auténtico baño que se plasmaba en un 80-39 en el señalador.

Las malas informativo se acumularon al refrigerio para unos Cavaliers gafados, que perdieron a su fortuna, Donovan Mitchell por una agravio en el tobillo sufrida mientras salía a calentar.

Pascal Siakam anotó 21 puntos para los Pacers, Myles Turner aportó 20, los mismos que Obi Toppin. Tyrese Haliburton, que había tenido un final partido funesto, anotó 11 puntos con 5 rebotes y 5 asistencias.

Para Cleveland, Darius Garland, en su segundo partido tras retornar de la agravio en el pie, anotó 21 puntos. Isaac Okoro hizo 13 y Donovan Mitchell 12.

Cleveland enfrenta ahora una tarea casi increíble. Remontar un 3-1 en un ‘playoff’ es una correr que solo se ha acabado en 13 ocasiones de 293 en la historia de la NBA.

De esas 13, solo una fue en unas finales: los propios Cavaliers, que en 2016, con LeBron James al mando, le arrebataron el anillo a los Golden State Warriors de Stephen Curry.

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Se puede abaratar el martes

El botellín partido de la serie se jugará el martes en Cleveland. Si fuese necesario, el sexto sería el jueves en Indianápolis.

Los ‘Cavs’ habían rebaño el duelo preliminar en Indiana tras caer en los dos primeros en Cleveland, una triunfo que dio canción a uno de los favoritos al anillo luego de terminar como el mejor equipo del Este en la temporada regular.

Descalabro en 24 minutos

El primer cuarto supuso toda una comunicación de intenciones de los Pacers, que dejaron claro que no permitirían que se les escapara otro partido en su cancha, el Gainbridge Fieldhouse de Indianápolis.

No se desviaron de su objetivo ni con la temprana expulsión de Bennedict Mathurin, que propinó un puñetazo en las costillas sin venir a tono a De’Andre Hunter, con quien ya había tenido otros momentos tensos en la serie.

Al final del cuarto, el resultado ya era un elocuente 38-23.

Los Pacers arrancaron el segundo cuarto con un parcial de 10-0 y lo terminaron con otro de 19-2, un dominio definitivo para un equipo que fue una roca en defensa y que solo cedió 16 puntos en 12 minutos.

Al final del primer tiempo, los Cavaliers solo habían anotado 8 tiros de campo en 32 intentos (25 % de tacto) y perdían la estadística de asistencias 3 a 25, la de rebotes 18 a 30 y la de pérdidas 14 a 4.

Mientras tanto, los Pacers llevaban un 60 % en tiros de campo (30 de 50), incluido un 12 de 18 en triples (66,7 %).

Donovan Mitchell se lesionó en un tobillo cuando salía a calentar en el refrigerio y se perdió el segundo tiempo. Un auténtico jarro de agua fría para unos Cavaliers que han sufrido importantes bajas durante la serie.

Sin Mitchell y con una diferencia de 41 puntos, el segundo tiempo fue una auténtica fiesta en el pabellón y el banquillo de los Pacers, pero fue un puro trámite sobre la pista.

Los Pacers llegaron a ponerse con una máxima diferencia +44 en el tercer cuarto antaño de perdonar el pie del acelerador sentando a los titulares.

Rick Carlisle se permitió dar minutos incluso a James Johnson, un preferido de la simpatía y del vestuario, que se apuntó a la fiesta con una canasta.

Los Cavaliers dedicaron el segundo tiempo a maquillar el resultado con un 109-77 al final del tercer cuarto y con el 129-109 final. EFE.