Desde la pasión de los besos de Roy Lichtenstein hasta Judas de Giotto, desde Rodin hasta Géricault o Klimt's Celebrated and Archirreprediduction, el arte ha capturado la sensualidad, el drama y la ternura en la representación de un beso que celebra su día internacional este domingo.

En la mejilla, en los labios, en la frente o en la mano, el beso es un acto de acto sexual, respeto, compañerismo, saludo o pleitesia que llena museos con pinturas y esculturas.

'The First Kiss' (1891) es el grasa en el que Viniegra y Lasso de La Vega unen a Adam y Eva en el paraíso en una porte erótica en la que desnuda, acostada en el campo, toma una serpiente con la mano.

La traición del plasma de Giotto en 'El beso de Judas', la señal que significaba la entrega de su preceptor.

Romántico donde están el cuadro de Franco Hayez, no en vano uno de los grandes del romanticismo italiano. Pertenece al postrero beso de 'Julieta y Romeo, considerado una de sus obras maestras, aunque no la única en la que el beso es el protagonista.

El brillo que destila la pintura del austriaco Gustav Klimt, aderezo con platos de plateado y pan de oro, inspirado en las baldosas de los mosaicos bizantinos, atrapa la inspección con destino a dos amantes que parecen suspendidos en una burbuja, aisladas del mundo, en un momento de intimidad.

Marc Chagall realiza una ilusión sobre el acto sexual al levitar a un hombre y una mujer en ese momento de derretirse en 'The Anniversary'.

El pintor francés Théodore Géricult hizo algunos dibujos de carbono con una gran carga erótica «con un toque de lirismo», dice Mar Borobia, patriarca de la antigua dominio de conservación de pintura del Museo Thyssen en Madrid, como puede ver en su trabajo 'El Beso' (1816), donde una pareja desnuda se abraza en una cama de revuelta.

Rene Magritte, sin incautación, cubre la cara con un velo a los protagonistas de 'The Lovers' uniéndose a sus labios.

Una de las últimas obras de Picasso fue 'The Kiss' (1969), pero no el único con ese título. El pintor de Málaga dibujó una pareja en 1899 en la misma porte de lapicero sobre papel; y firma otro cuadro en 1925 con una nueva y agresiva manifestación de acto sexual.

Dos personajes de la Divina Comedia, Paolo y Francesca, inspiraron a Auguste Rodin a realizar la escultura 'The Kiss', un momento de infidelidad descubierto por su marido y su hermano.

Una estancia que se equipara en sensualidad a Antonio Canova que representa Cupido y Psique.

Roy Lichtenstein, uno de los representantes pop-artes, usó el verbo de las imágenes cómicas, con tramas de puntos y colores, para pintar besos con mujeres excitadas, con lágrimas en las mejillas, donde el espectador tiene que designar si son de alegría o tristeza.

El estadounidense Andy Warhol, un intérprete de la civilización popular, se limitó a pintar cuatro labios abiertos sensuales que fomentan los besos esperando ser correspondidos.

Pero la muestra total del arte popular callejero se concentra en el icónico y fraternal beso entre Leonid Brézhnev y Erich Honecker (Berlín, 1961) que el intérprete de graffiti ruso Dmitri Vrube pintado en el Muro de Berlín en 1990, y que se puede saludar en la recinto de arte al corriente escapado ubicada en los restos de los restos de la tabique de Berlin.