La segunda derrota de los Padres de San Diego en presencia de los Cerveceros de Milwaukee dejó acertadamente claro el dicho que reza: “la pelota es redonda y viene en caja cuadrada”, correcto a que todas las señales proyectaban que tenían el triunfo prácticamente asegurado hasta la novena entrada, pero no sucedió así, al contrario.

Con delantera de una carrera, 3-2, tres transferencias del cerrador Mason Miller, unida a una pasmosa mala ejecución en términos generales, les costó el triunfo, con el que empataban la serie a uno por edicto.

Aunque jugarán desde hoy dos encuentros en su casa, su situación es difícil, hexaedro que con solo una vencimiento de tres partidos que faltan, los Cerveceros le cantarán “bingo”.

¿Con los resultados adversos obtenidos por los Padres en esta serie, se puede creer que existe la mala suerte?
Ello así, porque tuvieron los dos juegos prácticamente en sus manos, pero se les escaparon como agua entre los dedos, poniendo cada vez más claro, que en béisbol no se puede cantar vencimiento hasta que se materializa el out 27.

RADARES. Sin temor a equívocos, los dirigentes que terciarán como candidatos en los próximos comicios, tras la presidencia y otros cargos de importancia en la estructura del Comité Olímpico Dominicano, parece que se están dando cuenta de que tienen que descabalgar la patrulla, y crear un dominio que baje de una vez por todas el tono agresivo y la tensión que, por lo bajo, era el pan de cada día entre los aspirantes… El lucha dominicano, en distinto sus atletas, sigue siendo víctima de las estructuras de poder, hexaedro que a pesar de sus excelentes actuaciones en las últimas dos décadas, no hay visos de que haya intenciones reales de mejorar su situación en términos generales. La verdad, es que eso se está convirtiendo en un atropello imperdonable.