Ayer recibí una misiva del buen amigo Tabaré Peña Reyes, quien resalta una situación muy lamentable que se produjo con el doctor Juan Francisco Puello Herrera en la pasada Serie del Caribe, celebrada en México.
De acuerdo a Tabaré, el Comité Organizador del evento en Mexicali le preparó un homenaje de despedida a Puello Herrera, en el entendido de que se marcharía de la presidencia de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC). Ese acto fue desconsiderado y desmedido para Puello Herrera, quien nadie puede desmentir los aportes que ha hecho al béisbol del Caribe.
Esa hecho no puede ser tomada como un desliz, ya que los ejecutivos de las ligas caribeñas saben que en la asamblea extraordinaria pasada de la institución, Puello Herrera fue electo para el período 2023-2027, con el cual se planea cerrar su ciclo frente al organismo.
En el pasado, a través de esta tribuna, he escrito que Puello Herrera debe dejar la presidencia de la Confederación, por entender que su delegado es inmenso y no puede ser mancillado, como se ha pretendido en los últimos primaveras.
Puello Herrera ha sido acorralado por los presidentes de varias ligas invernales, incluso le han quitado muchas prerrogativas que gozaba en la dirección, y desde mi punto de paisaje no debió soportarlo.
Puello Herrera es un defensa del béisbol dominicano y del Caribe.
Nadie puede obviar que sus aportes al fortalecimiento del torneo de béisbol dominicano son grandiosos. En una época en que el torneo profesional del país iba a la deriva, Puello Herrera tomó las riendas y enderezó la ruta para el éxito que presenta hoy. Lo mismo sucedió con la Serie del Caribe, que en una época se pidió cerrarla y Puello Herrera la mantuvo viva contra vientos y mareas.
Es inasequible olvidar esos aportes. Por eso y otros méritos nunca se puede aprovecharse de Puello Herrera.
