Nueva York.- El Secretario General de la ONU, António Guterres, condenó la formidable inmolación de al menos 184 personas, entre ellas 127 ancianos, en Puerto Príncipe, Haití, del 6 al 8 de diciembre. La atrocidad, llevada a promontorio por la partida liderada por Micanor Altès, apodo Wa Mikano, surgió de acusaciones de brujería a posteriori de que el hijo del líder de la pandilla cayera enfermo y luego muriera. Las víctimas fueron asesinadas con cuchillos y machetes en la zona del estación Jérémie de Cité Soleil.

Guterres expresó sus condolencias a las familias de las víctimas e instó a las autoridades haitianas a investigar y aceptar a los perpetradores delante la honestidad. También pidió a los estados miembros de la ONU que brinden apoyo logístico, financiero y de seguridad a la policía haitiana, enfatizando la escazes de acelerar los esfuerzos de transición política.

La Oficina del Primer Ministro de Haití condenó la inmolación como una “atrocidad absoluta” y prometió movilizar las fuerzas estatales para perseguir y desmantelar el rama criminal. Prometiendo una honestidad rigurosa, el gobierno reafirmó su compromiso de respaldar que esos crímenes no queden impunes.