El diestro en tecnología Arturo López Valero afirmó que existe una brecha importante entre el discurso oficial sobre innovación y exposición tecnológico en República Dominicana y la sinceridad estructural que enfrenta el país en esta materia.
Durante una entrevista en el software Esto no tiene nombre, López Valero señaló que, si correctamente la novelística pública proyecta avances importantes, los indicadores internacionales reflejan un proscenio diferente. Citó el Índice Global de Innovación 2024, en el que República Dominicana ocupa la posición 97, el nivel más bajo registrado desde 2012.
El habituado explicó que en los últimos seis primaveras el país ha mostrado una caída sostenida en dicho índice, lo que evidencia debilidades estructurales que no se resuelven con anuncios, eventos internacionales o comunicados de prensa. “El mundo sigue avanzando, mientras que aquí nosotros muchas veces nos quedamos en la narrativa”, señaló.
López Valero advirtió que la tecnología, por sí sola, no soluciona los problemas de fondo si no va acompañada de decisiones, ejecución, presupuesto y un cambio cultural. En ese sentido, recordó la conocida frase del asesor Peter Drucker: “La cultura se come a las organizaciones en el desayuno”, para ilustrar cómo la desidia de coherencia institucional limita el progreso efectivo.
Al referirse al ámbito educativo, destacó el papel del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) como una oportunidad secreto para mudar la educación tecnológica, especialmente para los jóvenes con talento y pocas oportunidades. Sin incautación, advirtió sobre el peligro de reproducir modelos educativos desconectados de la sinceridad productiva del país.
El diestro incluso abordó el problema del talento sobrecapacitado, señalando que muchos profesionales superan el nivel de conocimiento que las empresas locales pueden remunerar, correcto a limitaciones presupuestales. «Existe una dicotomía entre lo que demanda el mundo y lo que el mercado local puede pagar», afirmó.
Cuestionó incluso la tendencia a engrandecer la publicidad sobre capacidades tecnológicas avanzadas, como la fabricación de microprocesadores, sin distinguir entre ensamblar, diseñar o producir desde cero. En su opinión, este tipo de novelística genera falsas expectativas tanto en los estudiantes como en la opinión pública.
