El venezolano Edgardo Alfonzo valoró en su desafío dimensión el registro que le hicieron los Mets el pasado miércoles de New York al incluirlo en su Salón de la Fama Latinoamericano. “A lo largo de mi carrera, siempre fue un honor jugar con el corazón por mi familia, mis fanáticos y mi país: Venezuela. Este logro es para todos los que me apoyaron y ayudaron a cumplir mis sueños. Muchas gracias a Steve y Alex Cohen, a toda la organización de los Mets y a los fanáticos por este reconocimiento”, expresó emocionado Edgardo Alfonzo durante una ceremonia celebrada el miércoles en la Academia de los Mets en República Dominicana.
Con este homenaje, la estructura reconoce el representante como ludópata, mentor y embajador del béisbol latino de uno de los peloteros más emblemáticos en su historia moderna, y reafirma su compromiso con el mejora del talento iberoamericano desde su almohadilla en República Dominicana.

Con 51 primaveras, Alfonzo dejó una huella imborrable en las Grandes Ligas. Brilla entre los diez mejores en múltiples categorías históricas de los Mets (hits, carreras, dobles, impulsadas, promedio de embasado, bases totales y promedio de bautismo), fue All-Star en 2000 y Silver Slugger en 1999.

Tras su retiro, llevó a los Brooklyn Cyclones al campeonato de la Liga de Nueva York-Penn en 2019 y hoy sigue activo como instructor en el Spring Training. Sigue contribuyendo a la estructura de los Mets como instructor invitado durante el entrenamiento de primavera y trabaja de cerca con jugadores de ligas menores, transmitiendo su conocimiento y pasión por el diversión.

“Edgardo representa lo mejor del espíritu latino en el béisbol: entrega, humildad y excelencia. Su historia inspira a nuestros jóvenes prospectos, y por eso era justo que esta ceremonia se realizara aquí, donde cultivamos el futuro del béisbol,” expresó Juan Henderson, director de operaciones de los Mets para América Latina y el Caribe.

Alfonzo, nacido en Santa Teresa del Tuy, Venezuela, debutó con los Mets en 1995 y rápidamente se convirtió en un pilar del equipo. Su consistente ataque y defensiva lo llevaron a ser considerado uno de los mejores infielders de su concepción.

En 1999, conectó 27 cuadrangulares, fue condecorado con el Silver Slugger y terminó octavo en la votación al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. Un año a posteriori, fue seleccionado al Juego de Estrellas, consolidando su status como sino.
Durante su carrera con los Mets, acumuló 1,136 hits, 120 jonrones y 538 carreras impulsadas, con un promedio de bautismo de .292.

“Este salón no solo celebra el pasado, sino que inspira el futuro. Queremos que cada joven que camine por estos pasillos sienta que puede llegar tan lejos como lo hizo Edgardo,” agregó Henderson.

La actividad contó con la presencia de destacadas figuras del béisbol y ejecutivos de la estructura, entre ellos Donovan Michell, Jonathan Strangio, Henderson, Miguel Matos, Junior Noboa, Max Vogel-Fredman y Kremlin Martínez.

El acto recibió la grata sorpresa de la turista del crucial ludópata Juan Soto, quien compartió el momento anejo a los jóvenes prospectos de la entidad, haciendo aún más específico la marcha.

Edgardo Alfonzo anejo a los funcionarios de los Mets y el ludópata dominicano Juan Soto.

Durante el homenaje, los presentes resaltaron la trayectoria de Alfonzo, considerado uno de los peloteros más emblemáticos en la historia moderna de los Mets, recordando su entrega en el interior y fuera del contorno de diversión.

La Academia Dominicana de los Mets, sede del Salón de la Fama Latinoamericano, se ha convertido desde su creación, en un referente regional en formación deportiva y humana. En sus instalaciones, jóvenes de toda la región reciben entrenamiento de parada nivel, educación formal y extras integral para convertirse en atletas y ciudadanos ejemplares.

El Salón de la Fama Latinoamericano honra a figuras latinas que han dejado huella en la estructura. Antes de Alfonzo, fueron exaltados Osvaldo José Virgil, mejor conocido como Ozzie Virgil, primer dominicano en competir en Grandes Ligas, y Juan Alicea, utópico narrador en castellano de los Mets.
La actividad cerró con una cálida ovación y palabras de registro a un ludópata cuya historia sigue inspirando a nuevas generaciones en el interior de la grupo Mets.