Nueva Jersey, EE. UU.- El Mundial de Clubes, una postura casi personal del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y del presidente Donald Trump, pondrá a prueba la capacidad de Estados Unidos el Mundial de 2026 y los desafíos pendientes para elevar asimismo allí al fútbol al rango de “deporte rey».

Infantino ve en este campeonato, que se encuentra en su recta final, un monografía secreto para afianzar la posición de la FIFA en el mercado norteamericano, donde la NFL, la NBA y la MLB siguen pareciendo inalcanzables en términos de audiencias, patrocinio y civilización popular. Por su parte, Trump no ha desaprovechado la oportunidad de vincular su nombre a un evento de radio total.

Trump ya ha confirmado su subvención a la gran final del domingo entre el Chelsea y el PSG en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.